Sociedad

Anomalisa: El amor es una anomalía en la vida, con el nombre de Lisa

Written by HectorAra

Enrique Alonso Cervantes
“Fue un reto usar la técnica de cuadro a cuadro. No tenía ni idea de cómo dirigir un filme animado. Tenía una ligera idea de cómo funcionaba, pero todo lo he aprendido en el trabajo día a día. Cómo se construyen los decorados, cómo trabajan los animadores”, afirma reconfortado el guionista y director, Charlie Kaufman, uno de los cineastas que nos sorprende cada vez que saca una nueva película. Un inadaptado de Hollywood que siempre se lleva los halagos de la crítica y premios como el Oscar. Anomalisa, está nominada en la categoría de Mejor Cinta Animada para competir por el Oscar 2015.
Llevamos siglos en este mundo y nadie es capaz de describir exactamente cómo funciona el amor. El concepto ha tratado de definirse en líneas precisas en los diccionarios más completos, pero nadie logra abordarlo en su totalidad. Quizá, porque los seres humanos somos distintos, todos, no hay dos iguales aún cuando se asemejen en apariencia o tengan ideas similares. Charlie Kaufman, el encumbrado gurú del cine independiente, lleva varios guiones tratando de explicar el porqué. Y en Anomalisa nos da una idea bastante animada, en lo visual, aunque bajo un argumento triste. Para tal fin, Kaufman vuelve a elementos que ha usado antes como los rostros y esencias semejantes de, ¿Quieres ser John Malkovich?. El ser humano evolucionando a partir de un sentimiento de Human Nature o la idea de dejar atrás los recuerdos porque nos hacen daño, y no comprendemos los porqués, como en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Y repasando esta vasta filmografía encontramos Anomalisa, que pese a ser un filme animado, es el lado más humano, y pesimista de todos. “El proyecto nos llevó tres años. La pieza teatral se estrenó en 2005 y cuando se acabó no le di más vueltas. Hacia finales de 2011 me propusieron llevarla a la pantalla gigante y convertirla en una película de animación. Desde 2012 hasta 2015 estuvimos en ese proceso”.
En la trama, Michael Stone es un exitoso esposo, padre y motivador profesional, sus libros han inspirado a que las empresas y sus empleados mejoren sus rendimientos, y la paradoja es que sus consejos no tienen efecto en su vida personal: es el ser más anodino y triste que uno pueda conocer. Y esa incapacidad del protagonista para relacionarse con la gente y encontrar la felicidad es lo que hace de Anomalisa, una cinta redonda: nos sentimos tristes por un tipo que no se entiende a sí mismo y mucho menos es capaz de comprender a los demás. Y Michael Stone somos todos, en algún momento de nuestras vidas, buscando alegría, en sitios equivocados. Lo verdaderamente glorioso del filme dirigido a la limón entre Kaufman y Duke Jonson,
son las múltiples capas, los escenarios, lo que ocurre a espaldas de Michael, y lo que significa para el protagonista: nada. En lo que él se regodea en su insulsa existencia, hay gente a su alrededor que le encumbra como un ejemplo a seguir. La historia transcurre constante, todos son buenos para dar consejos, más no para seguirlos. “Cuando las personas empiezan a dejar de ver a los demás como seres humanos, creo que nos estamos metiendo en una situación difícil de superar. Pero esto no es algo de ahora, siempre ha ocurrido”.
Con buen tino, los realizadores ocuparon solo tres voces para dar vida a su animación en stop motion: David Thewlis, quien hace de Stone; Jennifer Jason Leigh que presta sus tonos para Lisa y Tom Noonan que da voz a todos los demás. Sí, ya sea hombres, mujeres, niños. Todos suenan igual, para el protagonista todo representa lo mismo. Por eso se enamora de esa mujer que conoce por casualidad, porque se escucha diferente. Y ahí está el amor. O no, no es amor, es tan solo ilusión, es un engaño, es nada, pero por un momento la necesidad de encontrar a alguien especial permite que Michael imagine que ella es todo. Y no solo eso, los personajes secundarios también se ven igual. No solo suenan a lo mismo, sino que su apariencia tampoco varía, nada es diferente. De nuevo, es lo que a cualquier ser humano le ha ocurrido cuando le llega la depresión o, en caso extremo, la desesperanza: nada cambia, todo sabe igual, todo es similar. Pero ¿por qué hacer un filme animado? ¿por qué no con actores reales? Resulta que para los directores forma y fondo tienen que fusionarse. Con stop motion, esa técnica que ocupa imágenes estáticas y que al seriarse dan la idea de un movimiento continuo. Ese es Michael Stone, esa es la vida misma, así es nuestro proceder, en ocasiones quietos, sin movimiento. La existencia por el simple privilegio de vivir, sin metas ni motivaciones, muchas veces llevando una vida sin sentido.
Anomalisa, es una combinación del término Anomalía, con el nombre de la protagonista, Lisa. Es una historia mucho más lineal que sus historias anteriores, pero tan repleta de detalles, que nos va a dejar reflexionando por días. Es probablemente la más compleja de las historias de Kaufman, y eso se debe a la cantidad de detalles que deja que el espectador descubra por sí solo.

Michael se relaciona con la soledad de Lisa, con lo real y sincera que puede llegar a ser, es algo que le emociona y de lo que él carece. Al final, Michael solo tiene ojos para Lisa. En cierto modo, es la intimidad más humana que ha ofrecido el cine animado. La capacidad que tienen los gestos de los personajes, dirigidos por las manos de Johnson junto a Kaufman, y sobretodo el trabajo que esconde un gran equipo de animadores que duró haciendo cada figura, cada movimiento, cada gesto, más de cuatro años.
Soñando despierto que su propio rostro es tan solo una mascara de carnaval que a pedazos se cae. “El hecho de que la gente esté desconectada provoca que sucedan muchas de las cosas malas que pasan en el mundo: guerras, asesinatos, venganzas. Siempre ha habido gente que se aprovecha de los demás”, lamenta Charlie.
El amor es finalmente una “anomalía” que se encuentra raras veces, y dura muy poco. Un humano salva a otro humano por días, horas, minutos, por fragmentos de tiempo, lo “salva” un periodo de tiempo, y con eso es suficiente. Luego todo se quiebra, pero el recuerdo queda. Reducir lo extraordinario a lo ordinario, es el recorrido emocional por el que nos lleva este film, y en efecto, a aprender a aceptar el dolor de la pérdida como algo inevitable en el transcurso de la vida.
“Desde un punto de vista tanto comercial como artístico, Anomalisa, no es una anomalía. Siempre que haces una obra de arte, y lamento sonar presuntuoso, intentas hacer algo nuevo, diferente.
Toda película, por fuerza tiene que ser una anomalía. Por lo menos si intentas que sea una cinta de verdad. Incluso la vida misma puede ser una anomalía”, concluye satisfecho Kaufman.
Anomalisa se estrena en México el cinco de febrero.

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