Angel Abitúa Terán
cientounorevista.com
S. O. S., ¡ESE, O, ESE! La Pachamama está en peligro, nuestra madre tierra lanza un desesperado mensaje de auxilio para que todos sus hijos la ayuden, porque los daños que sufre se manifiestan en su salud. La despiadada tala de sus bosques, la inmensa acumulación de basura y la poca… conciencia de los que lucran indiscriminadamente con sus recursos le provocan serias anomalías. Inundaciones, sequías, incendios y el mentado calentamiento global, son muestras palpables de su deterioro.
Ahora con la muy mentada tecnología de punta, los productos que se elaboran muestran gravísimos problemas en la ya delicada salud de nuestro planeta, dentro de los cuales está entre otros, la acumulación de peligrosos materiales como los que se emplean en las pilas de numerosos aparatos electrónicos, baterías para autos eléctricos, y los millones y millones de teléfonos celulares que día a día se incrementan completando un panorama desalentador.


Con las jugosas ganancias de las compañías que conectan al planeta el número de teléfonos móviles se ha acelerado vertiginosamente, esto sucede entre poderosos y débiles, por lo que la cantidad de estos aparatitos es sorprendente. Hoy día vemos celulares en todas partes, pero no advertimos nada claro sobre su destino final: ¿a dónde van a parar los inservibles?, ¿por qué no se advierten campañas sobre su contaminación?, ¿en dónde se pueden depositar y a dónde van a parar?
En nuestro país, como en los denominados del tercer mundo, las autoridades para proteger el medio ambiente resultan inoperantes para protegerlo y salvaguardar. Con débiles intentos para alertar a la población sobre los peligros que amenazan  nuestra flora, fauna, aguas y suelos, vemos con tristeza e impotencia solo raquíticas y aisladas campañas de prevención, siendo que los desconocidos tiraderos de celulares silenciosos aguardan, LANZANDO UN TERRIBLE Y SINIESTRO MENSAJE DE S.O.S., ¡ESE, O, ESE! 

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