Sociedad

Ashley Graham, modelo curvy desafiando los estándares de la moda

Written by HectorAra

Enrique Alonso Cervantes
“Sé que mis curvas son sexis y quiero que el resto de las mujeres sepan que las suyas también lo son. No hay razón para esconderse y sí muchas para presumir. Hoy no puedes limitarte a ser solo modelo. Tienes que ser una mujer de negocios, ser una marca. Ser parte de una compañía, ir más allá de poner la figura y la cara, aportar tu opinión y trabajar en equipo. Estoy en el momento de erigir un imperio”, señala orgullosa de su figura y de su compañía de vestuarios de tallas extras la top model Ashley Graham.
Graham, es la top model plus size más importante del momento. Su cálida filosofía de aceptación y seguridad en uno mismo, ha inspirado a más de una mujer para aceptar su cuerpo tal como es. Bella, sensual y con mucho carácter, Ashley no tuvo ningún tipo de inhibiciones a lo largo de su carrera. La también diseñadora y escritora, luce fabulosa en cada evento al que asiste. No cabe duda, que es un ejemplo de que se puede ser una modelo y fashionista sin importar la talla que sea. “Las redes sociales y medios de comunicación han traído consigo una carga de negatividad, como es la manipulación de imágenes con Photoshop para que las mujeres parezcan perfectas, y han tenido, por otra parte, mucho éxito al imponer a chicas jóvenes etiquetas que las hacen sentirse parte de una moda o una tendencia temporal”, indica.
Graham, es portadora de la tendencia curvy, luciendo siempre atuendos con un toque chic y de sofisticación. Es creadora de su propia línea de lencería, dedicada a las necesidades de mujeres de tallas grandes. Ha posado para revistas como Sport Illustrated y ha sido el rostro de campañas para marcas como H&M. La modelo quien también se autonombra activista del cuerpo, es hoy en día un emblema de la sensualidad, en cada atuendo que porta, resalta su belleza y derrocha un look lleno de estilo y seguridad. “Mis primeros trabajos como modelo los hice a los doce años y algunas personas me llamaban desde entonces “la modelo gorda”. Ser modelo no es algo que te ayude mucho a subir la moral. Casi todos los días la gente te recuerda que no eres lo suficientemente buena”.
Graham ha roto muchas barreras, siendo una de las pocas modelos en aparecer en la portada de Vogue sin necesidad de una figura apta para tallas de muestra, pero ella no se engaña acerca del gran camino que aún queda por recorrer hasta que las pasarelas y los medios ofrecen una representación realista de la población femenina y su diversidad. Sin ir más lejos, la modelo está convencida de que ser blanca le ha impedido encontrarse con obstáculos que sus compañeras de otras ascendencias sí han tenido que enfrentar. “Sé que estoy en este pedestal debido al privilegio del que gozo por ser blanca. Es una locura que en esta industria nunca se vean mujeres afroamericanas o latinas. Es algo de lo que no puedo no hablar. Quiero quitarme el sombrero ante estas mujeres porque son las que me han allanado el camino”.
Aunque encabeza lo que se ha conocido como la revolución de las tallas grandes, que por fin parecen haber encontrado un hueco en las Semanas de la Moda, ese término siempre ha molestado profundamente a Graham porque le recuerda todas las veces que no ha encontrado quien la vistiera para un evento o ha perdido un trabajo por no ser más delgada.  “¿Talla grande? Eso es algo que siempre me han dicho, que no soy lo suficientemente buena porque uso una talla grande. Pero bueno, tampoco estoy aquí para que borren esa palabra del diccionario. Sé que hay muchas mujeres a las que les encanta y la usan con orgullo”.
Lo irónico de todo este asunto es, en su opinión, que mientras otras modelos viven bajo la tiranía de la báscula, Ashley experimenta justamente la misma situación pero al revés, ya que cualquier ligero cambio en su silueta es interpretado como una rendición a los cánones de belleza tradicionales y una traición a sus orígenes. Asegura que hace ejercicios y consume alimentos saludables, aunque de vez en cuando se permite algunos antojitos.
Graham siempre pensó ser la candidata ideal para lanzar una línea de la ropa interior femenina de tamaño más grande, y encabezar esas campañas para la marca Lane Bryant. La también actriz y cantante de 30 años, se asoció con Lane Bryant en 2010, porque “realmente quería crear una colección de ropa interior”, y sintió que sus fans esperaban que ella fuera a la cabeza de las campañas y diseñara sus propias prendas, “desde ese entonces quería diseñar lencería porque quería ser la chica más grande en lencería. Si la gente pensaba en ropa interior de talla grande, pensaría exactamente en mí”.
A Graham siempre le dijeron en la industria actual que nunca sería una modelo exitosa debido a su tamaño, pero ella supo aprovechar esa peculiaridad al máximo a la fecha. “Me resulta fácil hablar con las jóvenes, porque he formado parte de una industria que ha sido dura con nosotras y que apenas empieza a aceptarnos. Vas a cualquier tienda y una chica de mi talla o de una talla superior no puede comprar nada. Nuestro mercado es grande y nadie se había metido a fondo, hasta ahora”.
Así, la carrera de la modelo originaria de Lincoln, Nebraska, ha llegado a la cima de la fama. Tiene portada en revistas como Elle, la citada Vogue, Vanity Fair, Harper’s Bazaar y Maxim, entre otras, modela en la pasarela de Michael Kors y es imagen de campañas de H&M. Y, cada vez que ha tenido éxito, ha logrado que 67% de las mujeres estadounidenses, que están por arriba de la talla 14, sean mucho más visibles para el mundo de la moda. Y ha usado su propia plataforma personal para ayudar, ya sea hablando directamente en conferencias, con TED Talk, un ensayo que escribió con Lenny Letter y con su libro: “A New Model: What Confidence, Beauty & Power Really Look Like”, y también vistiéndose con su línea exclusiva de lencería, trajes de baño y vestidos talla extra. En la actualidad, su empresa factura 1.6 millones de dólares al año.
La modelo recibe halagos y reconocimientos por desafiar y convencer al statu quo de la alta costura. “No hay que dejar que la sociedad te etiquete. Una persona debe vivir orgullosa de su cuerpo. A mí me solían decir que soy gorda y que nunca estaría en una pasarela o portada. Pero lo logré. Por eso, animo a todas las mujeres a que no hagan caso a lo que puedan decirles de su cuerpo. Cada una es dueña de su destino”.
La estrella curvy no cumple con los estándares de la industria ya que no entra en tallas menores a 34, por ello los diseñadores rechazaban forjar una relación profesional con ella. Por supuesto, esto es algo que ha ido cambiando conforme la figura de Ashley ha ido creciendo, situándose en el top de la industria, como la modelo de tallas grandes más reconocida y la activista más importante del movimiento Body Positive. “Por eso mis diseños de lencería y traje de baño se agotan, porque no hay nadie que esté haciendo lo mismo de la manera en que lo hago yo. Mi vida es la de una mujer con curvas, sé exactamente qué diseñar, no tengo diseñadores que me hagan la ropa. Me salen del corazón”.
Graham ha sabido aceptar su sobrepeso como algo natural y explotarlo como el nuevo enfoque de la belleza y de la moda actual. Su misión es dejar huella, establecer un cambio de conciencia, que la figura femenina no sea una simple cuestión de moda pasajera. “No debería haber etiquetas. Es absurdo, porque siempre definimos a las mujeres por su apariencia. Mi esperanza es que algún día ya no tengamos que hablar de la talla de la ropa. Las cosas deben cambiar en la industria de la moda. La felicidad y belleza es lo que tú ves en el espejo y no lo que dicen otros de ti”, finaliza satisfecha la curvilínea modelo extra size.

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