Héctor Castro Aranda
cientounorevista.com

En el estado de Nueva Jersey, Atlantic City, ubicada con vista al mar, ha sido desde su fundación, hace más de 150 años, un lugar de recreación, turismo, hotelería, pero no fue hasta 1978, que este destino quiso dar un impulso más a su ya distinguido paseo para los visitantes. Atlantic City se convertiría en una sucursal de Las Vegas. Donald Trump fue uno de los impulsores de los grandes casinos en esta ciudad con su famoso Trump Plaza, donde Mike Tyson tuvo sus mayores combates por su paso en el boxeo y los eventos de Wrestlemania de la WWE, por mencionar algunos eventos. Luego dar paso al Taj Mahal, un casino hotel con recursos millonarios.

Pero conforme pasaron los años, fue a principio de 2012, cuando las cosas empezaron a cambiar. La ciudad ha visto evaporar sus ingresos fiscales por la crisis del negocio de los casinos, una suerte de monocultivo para la economía de la ciudad desde los años 1970. Cuando otros estados cercanos, como Nueva York o Pensilvania, legalizaron el juego y conquistaron clientes, comenzó la deriva de esta ciudad de casi 40 mil habitantes. El momento crítico llegó en 2014, cuando cerraron de golpe cuatro de su docena de casinos: el Trump Plaza, Atlantic Club, Showboat y Revel. Este último es una herida monumental al final del famoso paseo marítimo de Atlantic City, que da nombre a la serie Boardwalk Empire. El resort se inauguró en 2012 para convertirse en el mayor de la ciudad, para cerrar tan solo dos años después, con una inversión de 2 mil millones de dólares. La violencia se disparó en esta ciudad, en 2017 Atlantic City se convirtió en la octava ciudad más peligrosa de todo Estados Unidos, donde los paseantes se volvieron nulos, el muelle cerrado, restaurantes quebrados, ¿quien dispondría a pasear para ver monumentos de cemento en total abandono, descuartizados de manera lenta por la sal de mar?
Pero recién en octubre del año pasado, varias compañías confían en que se puede rescatar la ciudad y darle un nuevo aire, una de esas empresas es Hard Rock, que recién abrieron sus puertas en el abandonado Taj Mahal. Los directivos de Hard Rock no tienen ninguna duda del nuevo aire para Atlantic City, y aseguran que la apertura, y la que ese mismo día protagonizará el también cerrado Revel, ahora Ocean Resort Casino, significa la reinvención de Atlantic City. 
Y los espectáculos comienzan a confirmarse como el del 50 aniversario de Jetrho Tull. 

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