Salvador Y Maldonado
“La arquitectura es testigo insobornable de la historia”, dijo alguna vez el gran pensador y poeta Octavio Paz. Esta frase se aplica muy a propósito de lo que ha sido para la comunidad del municipio jalisciense de  Atotonilco El Alto, la historia, distribuida en diversas etapas, y que acumula 400 años del templo parroquial de San Miguel Arcángel.
El dirigente del patronato de restauración de este inmueble, el arquitecto Luis Gerardo Hernández Muñíz, refirió que con motivo de los cuatro siglos de historia de este templo emblemático, se tiene en marcha la restauración de su espacio interior, con el fin de darle una revitalización.

El arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras (uno de los grandes exponentes del barroco mexicano), quien diseñara la torre. El otro lo fue el afamado alarife italiano Adamo Boari, quien dejara su impronta en la construcción de la cúpula. Este personaje intervino en diversas obras en el tiempo del porfiriato, como el Palacio de Bellas Artes de la capital del país; y el Templo Expiatorio de Guadalajara.
Insistió en que los cuatro siglos de este edificio son parte de gran relevancia en los 486 de historia que acaba de cumplir la comunidad que hoy es la cabecera municipal, lo que fue motivo de una solemne sesión de Ayuntamiento que encabeza el primer edil Miguel Ortega Guzmán.
El arquitecto Hernández Muñíz expresó que la parroquia de San Miguel Arcángel afortunadamente  ha tenido el respaldo económico de la comunidad para el costo de los trabajos. Citó al respecto un donativo de 500 mil pesos de la empresa tequilera norteamericana Patrón Spirits, además de aportaciones de los fieles en lo particular y de gremios, como los comerciantes.