Enrique Alonso Cervantes
“Necesitaba una pomada musical los últimos dos años, que fueron precisamente en los que creé Bálsamo. Mi familia estaba en México y yo estaba de gira, en ocasiones me sentía solo. Había cosas que no le podía platicar a nadie, entonces las hice canciones. Fue raro, porque al final terminé compartiéndolo con todos los que me escuchan”, asegura convencido Caloncho sobre el lanzamiento de su más reciente producción, Bálsamo.
Caloncho sube como la espuma, su música ya cruzó fronteras y se ha convertido en referente de una nueva generación de músicos mexicanos. El cantautor finalizó sus conciertos de este año el 15 de diciembre en Guadalajara. “Creo que este disco es un poco más oscuro, con mucho dolor. Por ejemplo, el primer sencillo “Hedonista” es una canción con raíces rancheras, y muy nostálgica”.  Caloncho está satisfecho con el resultado de su segundo disco.
Ante un público totalmente entregado y eufórico, se presentó en el Teatro Diana, y su más reciente disco, Bálsamo, fue el marco de este show, aunque no dejó de lado éxitos anteriores. Canciones como “Loco”, “Chupetazos”, ”Derroche” y por supuesto su reciente éxito, “Optimista”, entre muchas más, fueron coreadas a todo pulmón por parte de sus fans. El escenario fue muy particular y decorado con motivos de la naturaleza, como palmeras, estrellas, peces y un letrero gigante con el nombre de Caloncho, la buena ejecución de los músicos y el diseño de iluminación, aportaron originalidad al espectáculo.
Oscar Alfonso Castro Valenzuela, su nombre real, comenta que su música es pop con tintes de rock, reggae y folk, con letras sencillas y cómodas que invitan a realizar una introspección y ser conscientes del momento, algunas invitan a pensar, sobre todo las de su reciente álbum Bálsamo, el cual dijo es muy personal. “Sigo aprendiendo como cantante y compositor, cuando escribí “Chupetazos”, surgió como una frase que ya tenía melodía. Siempre se hace fácil ponerle el nombre a una canción, es una palabra que ayuda a resolver y a entender la letra, es bueno cuando lo intuyes en la música”.
El disco contiene 13 temas inéditos con un sonido muy veraniego y lleno de buena vibra y a pesar de que la mayoría de las letras tratan temas como la paz, la felicidad, la armonía, entre otros; podemos escuchar canciones más sencillas como “Fierroflies”. Con el sello indeleble que lo caracteriza, Caloncho suma nuevas exploraciones sonoras de la mano de Mateo Lewis, el productor del álbum y líricas.
“Mi música es un pop cómodo, te hace sentir bien y te da tranquilidad, y también te hace pensar y sentir. Por eso me encantaba el reggae y me creía rastafari a los 13 años, porque me sentía muy bien. Al principio le huía al término pop, pero le perdí el miedo, porque todo es pop. El rock también es pop. A no ser que estés haciendo música clásica erudita o jazz muy sofisticado, estás haciendo música popular. Hay que perderle el miedo, es una música que no tiene límites”.
Hace un par de años, su gira latinoamericana 2015 estaba por empezar, y Caloncho todavía no tenía un libro para el viaje, así que fue a la librería. Uno le llamó la atención y lo compró: El arte de la compasión, de Dalai Lama. Y lo que leyó ahí fue fundamental para su espiritualidad y para la creación de su nuevo álbum. “Es muy sensato, habla de cómo la mente impacta tus emociones”, cuenta el músico de 30 años. “Inspiró también la idea de la música como bálsamo, en cuanto me cura y me hace sentir mejor. Es como una pomada, te la frotas y sanas”.
Por otra parte, el título del disco, Bálsamo, hace también una reflexión al compuesto de sustancias medicinales aromáticas que se aplica para curar heridas, y eso busca hacer en cada uno de los temas. “Este material es muy diferente al primero titulado Fruta, ahora no es tan sutil en los sonidos, sino más agresivo y oscuro. Hay muchas canciones llenas de melancolía, pero sin soltar este estilo de Caloncho”.
Bálsamo es “un remedio para curar ideas, ya que la música alivia de manera potencial. Quería experimentar con este disco todo el proceso distinto a lo que hicimos con Fruta, que fue muy casero, fue muy ingenuo también, cero prisas. Y ahora en este caso no había prisa como tal, pero ya sabemos que traemos una inercia que no hay que desaprovechar, porque hay que continuar”.
Catalogado como un compositor con alta influencia de folk y reggae, Caloncho ha logrado hacer música con un sonido ligero que gusta a todo rango de edades. “Hago música con sentimientos e instrumentos, en este material hay muchos sintetizadores análogos, viejitos, hay fuzz, cosas que yo no conocía y que quería proponer en este disco. No soy pretencioso, solo dejo que las cosas fluyan”.
Por lo pronto, el compositor reveló que no está dispuesto a dejarse intimidar por la fama. “Soy un tipo sencillo, que goza cada momento. No me tripeo, no se me sube porque me gusta mucho lo que estoy haciendo, ya he probado estar en foros pequeños y grandes, y solo quiero que la gente se identifique con mi música”.
Su más reciente disco es un buen remedio que sirve como antídoto a las cosas negativas con canciones que hablan del amor, de aspectos sencillos que van desde “Optimista”, “Brillo mío”, “No me caigo bien”, “Amigo mujer”, “Bebé”, “Mascota” o “Hedonista”, y ante este último lo cuestionamos cómo es la relación con su ego. “No soy un personaje, soy un músico que vive de la misma manera, tanto arriba como abajo del escenario. Disfruto la playa como el bosque, el calor y el frío”.
En este nuevo trabajo también pudo cumplir algunos de sus caprichos musicales. “Quería conocerme más como músico y ver hasta dónde podía llegar. En el tema ‘Diario’ puse un solo que no se sabe qué es, teniendo como referencia una parte de ‘I Want To Break Free’ de Queen. También hay un coro en el que cantan mi papá y mi hermano. Es bueno tener a mi familia en mi música”, explica el músico oriundo de Sonora.
Bálsamo plantea una contradicción entre hedonismo y optimismo. El ying y el yang, como los llama Caloncho: “Hoy me identifico con el optimismo y el idealismo, busco lograr un hedonismo sostenible. Pero en los años anteriores tuve una época de estrella de rocanrol, una fase de excesos y fiestas, donde todo era placer. Me excedí, pero me harté.
“Tengo muy claro quién soy y para dónde voy, así que el ego no es otra persona, soy yo. La música es bálsamo, la música salva y me gusta darle ese tono de espiritualidad. Estoy preocupado por mi país, sé lo que está mal, pero hay que ver las cosas de manera positiva para salir adelante, de nada sirve cerrar la mente y decir que no se puede”, concluye.

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