Héctor Castro Aranda

“Cuando nosotros agarramos la cantina, yo no sabía nada de esto, don Toño me dijo ‘agárrala, no tengas miedo, yo te ayudo’, y él siguió viniendo hasta que enfermó. Lo único que hay que hacer es no cambiar la bebida, no hay que cambiar las bebidas. Tienes que dar la bebida auténtica, y decirle (a los clientes) se sirve así y se toma así, y tomar no es a la carrera. Las barras libres no deberían existir”, comentó para Ciento Uno Rogelio Corona, quien junto con Jesús Conrique, son propietarios de Cantina La Fuente, la que dirigen desde 1982.

—¿Cantina La Fuente, un icono de Guadalajara?
—No solo de Guadalajara, de México y todo el mundo. Tenemos clientela de todos lados, un ruso, alemán, argentino, español, japonés, sudafricano, de todos los continentes. Algunos no entienden el idioma, pero saben decir cerveza o vino, nosotros agarramos nuestras marcas y les decimos ‘cuál quieren’, tratamos de comunicarnos a pesar de la barrera del idioma. Es hacer la lucha seas de donde seas. Dando una buena bebida, tratándolos bien, regresan y te mandan a otros. A los que vienen por primera vez de otro lado, les ofrecemos la primera copa o la primera cerveza. Hace poco vino una chica de Sudán, salió encantada. La publicidad de boca en boca ha sido muy importante, eso hace que un lugar se haga un icono.

—¿Cuándo comenzó la fama de Cantina La Fuente?
—En la época de Miguel de la Madrid (ex presidente de México), con la entrada de la mujer a la Cantina La Fuente, antes no estaba permitido. La Fuente no sería La Fuente sin la clientela, no es lo mismo llegar y ver un lugar donde hay puros hombres, a ver entremezclado.

—¿Tequilas preferidos por los clientes?

—Tequileño, Herradura reposado, Tapatío, Siete Leguas (en ese orden); también hay temporadas, el Pueblo Viejo o el Centinela en la época de los 1980 y 1990 (fueron los preferidos). Pero a ti te puede gustar un tequila y a mi otro.

—¿Quién dirige?
—La Fuente es la familia, todos cuentan, desde el que barre hasta el que atiende, no hay distinciones, todos somos trabajadores de la misma manera. La Fuente es para todos y lo principal, tomar con medida, hay que saborear, oler la bebida, platicar.
Cantina La Fuente, fue fundada en 1921 por Florencio López. Su hijo, Antonio López Escobar, vendió el recinto a Rogelio Corona y Jesús Conrique, y fue el propio Antonio López quien confió a Ciento Uno en los años 1990 la verdadera historia de la bicicleta empotrada en un nicho de La Fuente: “¡Nadie empeñó esa bicicleta!, lo que pasó y es la única verdad, es que un día de 1957, un tipo llegó muy tomado, es más, ni consumió nada, llegó tomado y entró al orinadero (baño), desechó su ‘necesidad’ y salió por la parte izquierda de la puerta, jamás regresó y como la bicicleta estorbaba entre las mesas, decidí subirla a ese arco, para que la reclamaran, pero pasaron los años y ahí sigue… nadie supo quién era ese hombre”.
Cantina La Fuente, Pino Suárez 78.

 

(Comentarios: hectorcastro@cientounorevista.com).

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