José Rodolfo Castro. Clásico tapatío. La historia la platica Jaime Nuño, quien junto con su hermano Miguel, son la tercera generación que atiende Cantina Morelia Hilton.

Nadie sabe por qué le pusieron a la cantina el nombre de Morelia, lo que sí saben tapatíos y turistas, es que se ha convertido en recinto preferido para la reunión, para la diversión, por clásica, por vetusta, por cuidar cada detalle original desde su inauguración. 
Cantina Morelia Hilton, es conocida y reconocida, porque nunca tuvo un letrero en el exterior con el nombre hoy famoso y emblemático; porque mantiene sus mismas puertas de banderola, por las que entró y salió, muchas veces, el Bárbaro del Ritmo, Benny Moré, quien siempre presumió ser un gran bebedor. Puertas de banderola, cantinas, que hicieron famosas a nivel global, los Pedro Infante, Jorge Negrete o Pedro Armendáriz, en las películas para las que actuaron, Epoca de Oro del Cine Mexicano. Sus mesas también son las mismas desde su apertura, los equipales, la barra, la contrabarra, es un escenario para 30 personas cómodamente sentadas; pero si clientes quieren agregarse al disfrute, lo pueden hacer de pie, y el cupo asciende solo a 50 elegidos. La luz natural y eléctrica, también conforman esta composición, es adentrarse al séptimo arte en blanco y negro, como lo platicaron los papás, los abuelos, un set que se transforma en mágico, porque además es una cantina de barrio que se localiza en una calle poco transitada, apenas a una cuadra del Templo de Mexicaltzingo, y a dos del Teatro Diana.
«La Cantina Morelia la fundaron los hermanos Flores Palos en 1930», relata Jaime Nuño hijo. Sigue: «Ellos que fueron prestigiosos muebleros, se la vendieron a mi abuelo, Miguel Nuño Castañeda, quien la compra en 1957. En 1985 la hereda mi papá, Jaime Javier Nuño Cueto. Y desde hace 17 años, la atendemos la tercera generación, mi hermano Miguel Nuño y un servidor; le agregué Hilton, porque estamos cerca del hotel que así se llamó», hoy Misión-Carlton.
Jaime, recuerda que nadie de quienes han sido propietarios de Cantina Morelia Hilton, pertenecieron al barrio. «Los primeros clientes, fueron ferrocarrileros, el tren pasaba por la avenida 16 de Septiembre, y desde muy temprano estaban aquí. A partir de que nosotros administramos, dejaron de ingresar solo hombres, ya vienen muchas mujeres, y aquí ves clientes de alcurnia, de 70 u 80 años de edad, a sus hijos, a sus nietos, clientes del barrio, a profesionistas, estudiantes, a personajes a turistas nacionales y de otras tantas partes del mundo».
Una de las tradiciones que sigue viva en Cantina Morelia Hilton, es colgar llaveros en un tendedero arriba de la barra, «hay tan antiguos como la misma cantina, porque tras barrer por las mañanas, se encontraban los llaveros que alguien el día anterior había olvidado, y se colgaban para que el dueño se los llevara; algunos se fueron, otros son ya parte de la riqueza histórica del lugar, que aumenta con los años. Y desde que empezaron a venir mujeres, ellas iniciaron con la tradición de colgar su brasier junto a los llaveros, para intercambiarlo por una bebida, y mira, cada día llegan más brasieres».
–¿Cuál es la bebida favorita?
–La yerbabuena tradicional, va en copa chabela, lleva hielo, limón, jarabe, vodka, y la esencia de yerbabuena, que es natural, cuesta 35 pesos.
Un momento estelar esperado todos los días por los clientes, es a las dos de la tarde, momento en el que se sirve platillo de cocina casera con sazón que cautiva: «Un platillo que cambia todos los días, que cocina mi mamá, Lupita Hernández, en la casa, y lo envía para servirla de cortesía».
Jaime Nuño hijo, recuerda dos anécdotas que se siguen comentando en Cantina Morelia Hilton: «Una cliente que venía mucho, Silvia la «Chiva», decía que el día que falleciera, trajeran sus cenizas aquí a la cantina. Lamentablemente falleció, y aquí trajeron sus cenizas, se colocaron en la mesa que siempre ocupó, con su yerbabuena y una veladora. También recuerdo que falleció la tía de dos clientes. Me hablaron por teléfono para decirme que iban acompañándola en la caravana fúnebre, pero apenas instantes después, los vi entrar a la cantina, pidieron sus tequilas, bebieron, y me dijeron que afuera estaba la carroza con su tía fallecida en el ataúd y la caravana fúnebre esperándolos para continuar hacia el panteón». 
Música de rockola, pantallas para eventos deportivos.

Cantina Morelia Hilton, Epigmenio González 1134, entre Federalismo y Colón. Teléfono 3658-0714. Abierto de lunes a sábado de 12 del día a 2:30 de la mañana. Domingo de 12 del día a 10 de la noche. La han visitado Tomás Balcázar, campeonísimo con Chivas, y oriundo del barrio. El “Loco” Camarena, campeón en motociclismo. Teo González, Omar Alonso, los hermanos Almada, entre otros. (Publicado en Ciento Uno número 1160, 5 de diciembre de 2014).




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