La noche consagrada a las melodías de tinte delicado logró convocar a los fans de la cantante mexicana, quien formó un dueto con el músico español

Carla Morrison es uno de los fenómenos musicales en México que, desde la independencia, ha tenido la habilidad suficiente para construir una carrera sólida. La cantautora ofreció una velada en el Foro FIL que confirmó ese “suave flagelo” que la distingue en cada una de sus canciones, una serie de historias en las que sobresale un romanticismo muy a su manera.

Ataviada de blanco, una especie de símbolo que alude directamente al discurso sereno de Morrison, un manifiesto en donde la figura de la mujer ocupa un lugar preponderante, la originaria de Tecate, Baja California, conjugó temas que tienen su principal vitalidad en el pop más agridulce, algo que ha distinguido a la cantante desde su álbum debut, y que de igual manera ha significado la constante en cada una de sus posteriores producciones.

“Déjenme llorar” y “Hasta la piel” constataron ese toque emocional que Carla Morrison deposita en sus interpretaciones, canciones que dedicó a sus “pinches machines”, en referencia a todos los hombres que siguen y disfrutan de su música. Y es que Carla logró convocar principalmente a jóvenes que encuentran en sus composiciones un lazo íntimo, una forma de acercarse a los sentimientos de una generación que ha crecido entre la tradición y la modernidad.

Morrison, poseedora de una espontaneidad en sus palabras, no dejó en ningún momento de expresar su postura a favor de los derechos de la mujer y los grupos minoritarios. Los arreglos de melodías dulces, de una sutilidad que contagia sin miramientos, acompañados de la voz inconfundible de esta artista, dejaron huella en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una velada que atestigua los alcances del pop, en una era convulsa para México.

Para continuar el festejo dedicado a las canciones de corte rítmico, Dani Martín se encargó de cerrar la noche con un repertorio que incluyó temas de su más reciente álbum, La montaña rusa, composiciones que tienen su principal punto de partida en la alusión al dolor y a la esperanza, a las relaciones humanas imperfectas, pero que terminan convirtiéndose en una manera desahogada de entender la realidad inmediata.

El cantautor español, quien tiene como antecedente una trayectoria exitosa con El Canto del Loco, grupo que consiguió la fama a principios de este siglo, demostró que no lo intimida el comenzar desde cero en México, algo que pudo apreciarse en la entrega del artista hacia un público que también se mostró receptivo a la propuesta de Dani Martín.

La sorpresa de la noche en el Foro FIL ocurrió cuando Carla Morrison regresó al escenario para hacer un dueto con Dani Martín. La canción “Que se mueran de envidia”, significó el símbolo de unión entre Madrid, ciudad Invitada de Honor, y México. De esta manera, terminó una de las sesiones musicales más esperadas para los fanáticos del pop, una velada que tuvo como punto en común el romanticismo de una generación joven.

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