Enrique Alonso Cervantes
Cracovia es la capital del voivodato de Pequeña Polonia y una de las ciudades más grandes, antiguas e importantes de Polonia. Con una población de 760 mil habitantes (3 millones en su área metropolitana), está situada en las márgenes del río Vístula, lo que la convierte en la segunda ciudad en cuanto a población de Polonia. El nombre Cracovia proviene del fundador de la ciudad, Krak, líder de la tribu de los Lechitians. En polaco Kraków significa: la ciudad de Krak.
Existen pruebas arqueológicas que sugieren que se estableció un asentamiento en la Edad de Piedra en la actual localización de Wawel. Una leyenda atribuye su fundación al mítico gobernante Krakus, que lo construyó sobre una cueva ocupada por un voraz Dragón de Wawel. Muchos caballeros intentaron sin éxito desalojar al dragón luchando contra él, hasta que un zapatero llamado Dratewka le dio una oveja llena de azufre; el dragón se la comió, bebió el agua del río Vístula y estalló. Actualmente, Cracovia es un centro muy importante del turismo local e internacional, con más de ocho millones de turistas al año.
El centro histórico de Cracovia fue declarado, junto con el centro histórico de Quito, como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978. Fue Capital Europea de la Cultura en el año 2000. Cracovia fue la sede del Campeonato Mundial de Voleibol en 2014 y del Campeonato Europeo de Balonmano de 2016.
Durante el invierno la nieve deja una estampa muy pintoresca, pero las temperaturas bajo cero hacen que sea difícil visitar algunos destinos y disfrutar del turismo. Por ello, el verano es la época del año más agradable además en junio se da lugar la procesión de las coronas flotantes, en las que la gente enciende guirnaldas que se lanzan al río Vístula, bailan danzas tradiciones y encienden fuegos artificiales.
Sin embargo, si ya pensó en este destino para disfrutar las festividades navideñas le recomiendo que visite el mercado navideño de Cracovia. Cracovia nos ha permitido pasear por sus calles llenas de historia, recorrer el viejo Kazimierz, verla desde lo alto del recinto del imponente Castillo de Wawel, viajar al centro de la tierra en busca de sus tesoros en forma de sal en la Minas de Wieliczka y sentir la desolación más absoluta en los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau.
La rica gastronomía polaca basada en una larga tradición agrícola y también condicionada por la climatología, en especial los fríos y prolongados inviernos que propician la elaboración de toda clase de encurtidos, conservas y ahumados, tanto de carne como de pescado. El
mercado navideño en la Plaza Rynek Glowny ofrece una buena oportunidad de probar algunos de los más típicos platos de la cocina polaca. De camino al mercado casi lo primero con lo que nos encontramos es una panadería. El chleb, el pan, es en Polonia un arte. Tradicionalmente se elabora a base de harina de centeno, aunque los de semillas de sésamo, amapola o girasol, pasas y nueces son comunes, y siguen la tradición centroeuropea de dar al pan el tratamiento que merece y formando parte fundamental de cualquier comida.
Durante todo el año, aunque especialmente en el invierno las comidas comienzan con una buena sopa, o como se dice allá zupa. La zurek es una de las más populares y se elabora a base de caldo de pollo o ternera, panceta, cebollas, setas y lo que los húngaros llaman tejföl o crema agria. También se le añade kwas, una mezcla de centeno y agua que al fermentar le otorga a esta sopa su sabor peculiar.
Típica, aunque no totalmente original ya que también la podemos encontrar en otros países es la barszcz, muy similar a la borscht rusa, la sopa de remolacha, con un intenso color rojo. No dejemos atrás los llamados barszcz z uszkami una especie de empanada. En la víspera de Navidad suelen servirse sin carne, rellenos de setas o col. En su lugar, también pueden servirse hojaldres rellenos de carne o repollo.
El mercado es también un buen lugar para probar los tentempiés más tradicionales, como la pizza polaca, zapiekanki, que en realidad es una baguette rellena de queso, setas y ketchup. Más original son los nalesniki, tortitas rellenas de frutas o queso fresco con mermelada, azúcar en polvo y crema agria. Como en gran parte de Europa, encontraremos pretzel y bagel, aunque en Cracovia tienen su propia creación, a medio camino entre las anteriores: los obarzanki. Dos trozos de masa entrelazados formando un anillo, con semillas de amapola y horneados.
En general se supone que los obarzanki llegaron a Polonia con la gran migración de los judíos de Alemania durante el período de Casimiro el Grande (1333-1370). Sin embargo, pueden haber aparecido incluso doscientos o trescientos años antes, ya que un pretzel circular casi idéntico al bagel era conocido en la antigüedad clásica, e incluso aparece referenciado en la ilustración de un códice romano que se conserva en la Biblioteca Vaticana.
No deje de catar la Kremóvka, el pastel popularizado por el omnipresente Juan Pablo II. Se compone de dos capas de hojaldre rellenas de nata montada, crema de mantequilla y vainilla.
Un viaje a Polonia sin probar sus típicas kielbasa, salchichas, no estaría completo. Al igual que buena parte del centro y este de Europa, se comen a todas horas, y vienen acompañadas de pan oscuro de centeno, mostaza y patatas cocidas.
En Cracovia existe una típica, la krakowska.
En cambio, sí encontramos un plato que, en opinión de algunos, es la quinta esencia de la cocina tradicional polaca, el bigos. Se compone de chucrut, col troceada, y carne de cerdo, de buey, salchichas y bacon. Todos los ingredientes se mezclan y cuecen a fuego lento durante horas. Un proceso que se repite varias veces lo que intensifica el sabor de los ingredientes.
En cuanto a las carnes, buey, pollo, pavo, pato o bisonte son comunes en las cartas, el rey indiscutible es el cerdo. Lo encontraremos en forma de codillo, golonka, cocido, servido con repollo y el rábano picante. Las chuletas empanadas, o el lomo asado, son también platos muy apreciados.
¿Y qué bebemos? La respuesta es fácil. Agüita, o lo que es lo mismo, vodka. Al fin y al cabo, y aunque a alguno le sorprenda, su origen es polaco, y para los polacos, los suyos son los mejores. Encontramos una gran variedad de esta bebida. No se necesita excusa para llenar un kieliszek (vaso de chupito) y vaciarlo de un golpe.
Aunque el más consumido es el czysta, claro, el abanico es inmenso. Para conocer pruebe los aromatizados con cerezas, avellanas y miel. Aunque la estrella de las largas y animadas noches cracovianas es el zubrowka, el vodka del bisonte, aromatizado con hierba (una ramita en el interior de la botella lo acredita), de los famosos bosques de Bialowietza, donde pastan los bisontes, o, depende de la versión, donde se mean los bisontes. Como ocurre en muchos países, la cerveza gana terreno a todas las bebidas, y en este maravilloso lugar existen buenas cervezas locales, como Zywiec, Tyskie, Okocim, Lech, lager, con gradaciones alcohólicas que van desde los 4’5 a los 14 de la Debowe.
También en Cracovia resulta obligado mencionar la cocina judía. Hoteles puede visitar el Hotel Wentzl: Dirección, Rynek G_ówny 19, 31-008 Kraków, Polonia. Teléfono: +48 12 430 26 64. Pergamin Apartments: Dirección, Bracka 3, 31-005 Kraków, Polonia. Teléfono: +48 12 430 33 03. Bonerowski Palace: Dirección, _wi_tego Jana 1, 31-013 Kraków, Polonia. Teléfono: +48 12 374 13 00. Old Town Apartments Krakow: Dirección: Dietla 95, 31-031 Kraków, Polonia. Teléfono: +48 693 173 792. Krakow For You Budget: Dirección en el Centro Histórico Szczepa_ska 3. Hostel Rynek 7: Dirección, Rynek G_ówny 7, 31-042 Kraków, Polonia. Teléfono: +48 12 431 16 98).
La moneda de Polonia es el Zloty, por otra parte se recomienda cambiar dinero poco a poco, ya que solo se pueden cambiar billetes. Conoce más de Cracovia por medio de http://www.turismocracovia.com.

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