Alvaro Nathal
Cuando el heavy metal era todavía un adolescente, surge en la escena un joven sueco con habilidades extraordinarias, enriqueció con su estilo un movimiento que aceptaba de buena forma todo aquello que sumara y lo hiciera más complejo. El heavy metal necesitaba pasajes y estructuras que lo convirtieran en un objeto interesante y culto.
Después de quedar impactado con una presentación de Jimmy Hendrix, en la que, con solo una guitarra lograba cautivar a una audiencia que se contaban por miles, es que se decide por el camino a seguir. De manera religiosa estudio cada nota que elaboraba Ritchie Blackmore con Deep Purple, con el fin de perfeccionar su técnica. Fue hasta que escuchó la presentación del violinista Gidon Kremer, interpretando los “24 Caprichos” de Niccolo Paganini, cuando encuentra la luz al final del túnel, una perfecta combinación de sus pasiones y habilidades. Ahí comienza la leyenda.
Tras un breve periodo en dos agrupaciones, Steeler y Alcatrazz, la figura de Yngwie tenía que ser en solitario. El primer álbum como solista llamado Rising Force (1984) es para muchos el inicio del metal neoclásico. Un disco, además de contener la fuerza del género, rompió las estructuras que hasta esa fecha dictaba la mayoría de los exponentes, la inclusión de música clásica, totalmente instrumental y con una perfecta interpretación, hizo que Malmsteen, fuera considerado el mejor. Fue nominado al premio Grammy por la mejor interpretación de rock instrumental, el álbum llegó al número 60 de las listas de Billboard, además de abrir un camino para nuevos géneros dentro del Metal.
Junto con el éxito llegó la soberbia, se sabía el mejor y era el mejor, más de una década navegó sin competencia, después, con el estilo que había creado, llegaron cada vez más guitarristas con habilidades realmente sorprendentes, pero él, había iniciado todo.
El sábado 15 de agosto en el Auditorio Telmex, Yngwie Malmsteen, realizará lo que para muchos es un sueño cumplido, escuchar de su guitarra las notas clásicas y barrocas en perfecta armonía con un potente y fino heavy metal.