Tras agotar localidades para su concierto en el recinto de 16 de Septiembre, Diego, el Cigala realizará, finalmente, uno de sus más grandes sueños, llenar de flamenco los muros del Teatro Degollado. Nació en la calle Providencia del Rastro madrileño, durante el invierno de 1968. Sus padres, Aurora y José, lo llamaron Ramón Jiménez Salazar. “Diego” se sumó a la lista como resultado de una disputa familiar, en el momento justo del bautizo. “El Cigala”, a su vez, le fue otorgado por los hermanos Losada, músicos de tradición y responsables en gran medida de su historia con el flamenco. Demostró su talento a muy temprana edad. Con apenas doce años, ganó el Certamen Flamenco Joven de Getafe y un premio en el concurso de TVE “Gente Joven”. Cristóbal Reyes, Mario Maya, Manolete, Farruco, Manuel Camacho y El Güito fueron algunos de los artistas que confiaron en su propuesta. Tuvo sus primeras apariciones gracias a ellos, quienes lo invitaban de manera asidua a distintos eventos privados. Durante la primera etapa de su carrera, Diego aprendió de grandes maestros, como José Monge Cruz (el Camarón), Tomatito, Gerardo Núñez y Vicente Amigo. A su lado realizó algunas de las piezas que hoy en día nutren su abastecido repertorio.

El camino en solitario inició en 1997, con el disco Undebel, producido por David Amaya. Permanecen en él las guitarras de Antón Jiménez, David Amaya, Paquete y Tomatito. Para el año 2000 publica su segundo álbum, Entre Vareta y Canasta, con el sello 18 Chulos, propiedad de Wyoming, Santiago Segura, Faemino y Cansado, entre otros. Es precisamente Wyoming el que le presenta a Fernando Trueba, quien más tarde se encargaría de filmar el videoclip del sencillo que da título al disco.

En 2001 lanza Corren Tiempos de Alegría, en el que colaboran algunos de los músicos de jazz latino que habían participado en la película de Trueba Calle 54. Entre ellos están dos artistas que van a dejar huella en su carrera: Bebo Valdés y Jerry González. El disco fue nominado al Grammy Latino como mejor producción del año. Con Jerry González graba Piratas del flamenco y, tras terminarlo, se embarcan en una gira por España y México.

Es en 2002 cuando realiza uno de sus más grandes sueños, subir al escenario del Teatro Real de Madrid. De la grabación de este concierto con Niño Josele surge un CD que llega a convertirse en el manifiesto flamenco del cantautor.

Deviene entonces su celebrada colaboración con Bebo Valdés. Pianista y cantante conquistan a la prensa y el público conLágrimas Negras (2003). La placa permanece a la cabeza de las listas de venta durante dos años, además de volverse acreedora a un sin número de premios (entre ellos un Micrófono de Oro, cinco premios Amigo, tres premios de la Música y dos Grammy).

En medio de su exitosa gira con Valdés, Diego graba una colaboración para el disco de Paco de Lucía: “Cositas Buenas” y “Suspiros de España”, tema central de la Banda Sonora de la película Soldados de Salamina, de David Trueba.

En 2005, rinde  homenaje a uno de sus pintores predilectos: Pablo Ruiz Picasso. En la producción, músicos como Paco de Lucía, Tomatito, Raimundo Amador, Josemi Carmona y Jerry González visten con sus sonidos letras que van desde el clásico “Se equivocó la paloma” de Rafael Alberti, a temas de los contemporáneos Javier Rubial, Javier Krahe y Carlos Chaouen.Picasso en mis ojos fue disco de oro en España y Venezuela.

Su primera recopilación llega en 2006: Cigala, con lo mejor de las cinco producciones construidas hasta ese momento. Posteriormente, en la Bienal de Sevilla, Diego comporte escenario con Salif Feita, considerado La Voz de Oro de la música africana.

En Dos lágrimas (2008) músicos cubanos y españoles redecoraron junto a él boleros, coplas y tangos ampliamente conocidos, como “Dos Gardenias”, “María de la O”, “Historia de un amor” y “Compromiso”. Un nuevo éxito para Diego.

En abril de 2010, viaja a Argentina para la grabación de un nuevo proyecto: Cigala&Tango, grabación en vivo realizada el 27 de abril en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires. El repertorio estaba basado en el tango argentino.

Participaron en él los compañeros habituales de Diego, a los que se añaden cuatro músicos históricos del género: el bandeonista Néstor Marconi, el guitarrista Juanjo Domínguez, Pablo Agrí al violín y Diego Sánchez en el violonchelo. Como anfitrión, amigo y colaborador, Andrés Calamaro puso su peculiar aportación a toque a la producción.

Romance de la luna Tucumana (2013) se trató de la revancha de las canciones que permanecieron fuera deCigala&Tango. Un año después apareció Vuelve el flamenco, que mostraba al español en su versión más pura ante un género cosechado por décadas.

Actualmente, la trayectoria de Diego se erige como una de las más certeras y contundentes en la industria musical. Las peculiaridades de su voz, su inventiva lírica y sonora, fueron sólo algunos de los recursos que le permitieron llegar al éxito y popularidad que hoy le acompañan.

Un camino de esfuerzo y sacrificios, pruebas que el Cigala debió enfrentar, también, con toda su visión y entereza; la misma entereza que en agosto pasado le hizo subir a un escenario de los Ángeles y cantar, cantar como nunca mientras el cuerpo tendido de su gran amor, Amparo Fernández, lo esperaba en el paraíso de Punta Cana.

Con estas heridas e historias es que Diego Ramón Jiménez Salazar viene a Guadalajara, listo para crear, junto a su audiencia jalisciense, dos noches de nostalgia y flamenco.

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