Café Scientifique ITESO celebra quince años con Julia Carabias.

En la sesión del décimo quinto aniversario del Café Scientifique, Julia Carabias, experta en materia ambiental, destacó la importancia de abordar el cuidado ambiental desde un enfoque transversal. 

En 2004 el Centro de Promoción Cultural (CPC) del ITESO emprendió una nueva aventura que implicaba hablar de ciencia en un formato en el que científicos y ciudadanos fueran pares y el lenguaje no dibujara una frontera con sus tecnicismos, sino que invitara a la interacción. Así nació el Café Scientifique ITESO, un espacio donde la ciencia fuera divertida, incluyente e interesante, y el mejor acompañante fuera una taza de café. 

Que las vacunas son cuestión de responsabilidad social, que las tarántulas son amigas de las personas, que la equidad lingüística no implica igualdad social y que la piel de cierto tipo de ranas tiene propiedades para hacer medicamentos y conservadores alimenticios son algunos de los temas que han encontrado eco en las más de 14 mil personas que han participado en las sesiones de este programa durante los últimos 15 años. 

El cuidado del medio ambiente es una tarea transversal 

Durante la sesión por el décimo quinto aniversario del Café Scientifique ITESO, llevada a cabo el pasado 3 de septiembre, Julia Carabias Lillo, experta en temas ambientales, charló con más de 200 asistentes sobre “Medio ambiente y futuro, retratos de la interconexión”, no sin antes reconocer el gran esfuerzo del equipo detrás de la actividad. 

La investigadora afirmó que para lograr un mundo justo, próspero, con equidad y bienestar se requiere de un medio ambiente sano. “Es ahí donde nos está fallando. Estamos colocando el tema ambiental siempre como una disciplina más, como una sola visión que se ha dejado en manos de la ecología, la biología y la ingeniería ambiental. Pero cada vez estamos más claros de que desde los límites de esas disciplinas no se pueden resolver esos problemas”, dijo. 

Quien fue presidenta del Instituto Nacional de Ecología y titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca durante el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) señaló que es posible disminuir el daño ambiental su se modifican factores como las tendencias de crecimiento poblacional y los patrones de consumo. 

La académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrante de El Colegio Nacional urgió a que se encuentren nuevas formas de gobernanza y mecanismos para la participación social. “El medio ambiente no subsiste si no hay participación de la sociedad. No se ha entendido que el bienestar social no puede ser en un medio ambiente erosionado, destruido, contaminado”. 

Destacó que el trabajo transgeneracional es el elemento que permitirá el cambio en beneficio del medio ambiente. “Los jóvenes tienen más acceso que nunca a la información, saben organizarse y tienen mucha energía”, destacó Carabias, y añadió que si los jóvenes colaboran con las personas que han vivido los cambios de las últimas décadas hay “esperanza de revertir el deterioro ambiental”. 

En relación con el papel que las universidades juegan en la formación de profesionales que atiendan esta problemática, Carabias Lillo consideró que es necesario que las instituciones educativas acerquen el conocimiento de calidad por medio de materias interdisciplinarias, conferencias y contacto con grandes pensadores, y que le apuesten a las especialidades.

“Tener generaciones de generalistas no nos ayuda a la solución de los problemas. Los todólogos no sirven, hay que tener una visión de para qué sirve, cómo impacta o ayuda esa especialidad”, concluyó. 

Julia Carabias resaltó también el papel que tiene la educación en los contextos urbanos, que es donde habita el porcentaje más alto de la población mundial, ya que en las ciudades la sociedad no es consciente de dónde vienen los servicios ambientales, por lo que consideró necesaria una labor de educación para cambiar esta mentalidad y que se revalore la naturaleza.

Presente y futuro del Café Scientifique ITESO

Maya Viesca Lobatón, coordinadora del Café Scientifique ITESO, afirmó que para que este programa del CPC llegara a tres lustros de vida la clave ha estado en el diálogo que se logra entablar entre investigadores y ciudadanos de todas edades y contextos, a quienes los une la curiosidad por nuevos conocimientos y emociones. 

“En el Café Scientifique ITESO la parte humana y emocional de los científicos también tiene ocasión de estar. A lo largo de estos 15 años nos hemos reído, hemos llorado, nos hemos enojado y también sorprendido”, añadió. 

Viesca Lobatón destacó la experiencia de científicos consagrados y agradeció la pasión de los jóvenes investigadores que han participado en las 156 sesiones de este ritual de divulgación científica, que tiene lugar cada primer martes de mes (con excepción de enero y agosto). 

La coordinadora adelantó que desde el Café Scientifique ITESO se trabaja en vinculaciones con instituciones como El Colegio Nacional o la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar. 

La próxima sesión, programada para el martes 1 de octubre, tendrá como invitado al biólogo español Juan Junoy para dialogar respecto a la criptozoología, con la charla “En busca del unicornio, un paseo por la zoología fantástica”. 

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