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El pollo rostizado tiene su historia

Written by HectorAra

Ciento Uno
Asado al horno, al ajillo, al curry, a la cerveza, al limón y a la barbacoa, son algunos ejemplos de la variedad existente en pollos asados, a las brasas o rostizados.
Algunos datos históricos detallan que el pollo a las brasas era uno de los platillos preferidos del rey Ricardo Corazón de León, en el siglo XII, en Francia. Durante esta época se consideraba un guiso exclusivo.
Para rostizar esta carne se utiliza el espiedo, un término culinario que se usa para describir los pinchos o espetón, para referirse a la técnica de asar alimentos que generalmente se hacen girar de frente, debajo o sobre una fuente de calor.
Los asadores o espiedos permiten asar una gran cantidad de pollos. Funcionan  por medio de una estufa de gas que emite calor por radiación a las diferentes hileras de la carne que van girando, sujetos en unas horquillas.
Existen registros que en la época medieval ya existían algunos espiedos en las cocinas, los cuales giraban utilizando la tracción de perros, más tarde eran impulsados por vapor o con mecanismos de relojería.
Los  que  se usan en la actualidad se giran a través de motores eléctricos.
En 1946, llega esta especialidad a la Ciudad de México, Carmen Covarrubias Robles al lado de Salvador López Avitia, fundan en la calle de Gutemberg esquina con Melchor Ocampo, en la colonia Anzures, la primera rosticería a la leña llamada “Pollos Río”.
Su exquisito sabor se basa en recetas tradicionales de familia y su trato cálido los lleva a tener un rotundo éxito que más tarde consiguieron consolidar una de las mejores cadenas de este plato en la ciudad. (Agencias).

fotografía: lametelpasajero.files.wordpress.com

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