Alvaro Nathal

cientounorevista.com

El rock se ha convertido en un adulto mayor y eso ha hecho que se le venere y respete como tal. Es normal que se busque la inmortalidad contando historias de aquellas bandas que le dieron filosofía e identidad, y son los adolescentes que vivieron el nacimiento de esas agrupaciones que las apoyaron comprando sus discos y haciendo verdaderos himnos de esas canciones,  quienes ahora como adultos muestran a través de la pantalla como son hoy, considerados leyendas. Dos películas han llamado la atención, Bohemian Rhapsody y The Dirt, la historia de dos bandas muy diferentes entre sí, tanto en tiempo como en propuesta, pero las dos unidas bajo el lema, sexo, drogas y rock and roll. Bohemian Rhapsody que habla de Queen, muestra que el rock es talento y preparación y también es incluyente, también muestra la tenacidad a sobresalir cuando todo se veía en contra, al final es una filosofía del rock. The Dirt, que retrata a Motley Crüe, muestra los excesos y atrevimientos necesarios para llamar la atención y así ser punta de lanza de un movimiento, dejando a un lado el virtuosismo, pero con actitud que también es una filosofía del rock. Las dos películas le aportan al rock y le muestran a las nuevas generaciones ser reconocidos sin la tecnología con la que ahora contamos. Las dos bandas ya eran grandes aún sin sus películas. Aquí se abre otra vertiente que el rock no conocía, a partir de ahora vendrán más filmes, ya no solo bastará conocer por discos y videos, ahora el cine será una maravillosa plataforma para perpetuar un género que le costó sesenta años para encontrar un lugar en la historia. 

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