Enrique Alonso Cervantes

No cabe duda que la arquitectura mexicana vive un gran momento, no solo por el reconocimiento que recibió recientemente la Torre Latinoamericana por haber sido el precursor del edificio inteligente en Latinoamérica por su renovado proyecto arquitectónico, sino que ahora otro rascacielos mexicano resultó ganador del prestigioso premio International Highrise Award 2018, celebrado en Frankfurt, Alemania. Se trata de Torre Reforma, obra del arquitecto mexicano Benjamín Romano, fundador del despacho LBR&A Arquitectos, que recibió el voto unánime del jurado al reconocer sus atributos de diseño, rentabilidad, construcción y contribución al cuidado ambiental. Los otros proyectos nominados que compitieron por el premio fueron: MahaNakhon, en Bangkok, de OMA, con una altura de 314 metros, finalizado en agosto del 2016; Beirut Terraces, en Beirut, de Herzog & de Meuron, con una altura de 119 metros, finalizado en junio de 2016; Chaoyang Park Plaza, en Beijing, de MAD Architects, con una altura de 142 metros y cuya construcción fue finalizada en agosto de 2017; y, por último, Oasia Hotel Downtown, en Singapur, de WOHA, con una altura de 199 metros, también finalizado en 2016.
La Torre Reforma es el edificio más alto de México, cuenta con 246 metros de altura y se ubica en el emblemático Paseo de la Reforma de Ciudad de México, donde en los últimos 20 años se han levantado los edificios más modernos de la capital mexicana.
«Torre Reforma es impresionante por el uso creativo de los materiales de construcción, su concepto sofisticado de carga y los niveles de eficiencia de energía primarios», señaló Matthias Danne, miembro del comité organizador. Durante la entrega del reconocimiento, Danne destacó también la «innovadora forma estructural a prueba de terremotos» del edificio que se levanta en una de las zonas más sísmicas de la capital. El complejo cuenta con la certificación LEED Platino, que reconoce su sustentabilidad, pues consume 25% menos energía que otras construcciones similares. Además, 85% de su construcción utilizó materiales mexicanos, lo que permitió disminuir la transportación de insumos de otros países. La obra es un gran obelisco postrado sobre dos muros de hormigón que están posicionados como si fueran un libro abierto. “Su diseño es una reinterpretación moderna de las construcciones de la cultura azteca, por lo que también cumple con el componente artístico”, coincidió el jurado. Este reconocimiento, entregado desde 2003 a los edificios más innovadores del mundo, coloca a la arquitectura mexicana como referente mundial, sobre todo en cuanto al diseño de obras de altura. La Torre fue la única obra latinoamericana elegida entre 36 construcciones nominadas, la mayoría ubicadas en Asia.
La obra venció a edificaciones diseñadas por famosos arquitectos como el italiano Renzo Piano, el inglés Norman Foster, el francés Jean Nouvell, el argentino César Pelli y la oficina ZHA, fundada por la arquitecta iraní Zaha Hadid. La torre y su arquitecto recibieron además del reconocimiento, 50 mil euros y la oportunidad de participar en una exposición de fotografías que mostrará los cinco edificios finalistas en una exposición en Alemania. El premio fue otorgado por la doctora Ina Hartwig, alcalde de Cultura de la Ciudad de Frankfurt, el doctor Matthias Danne, miembro de la división de finanzas de Deka Bank, y Peter Cachola Schmal, Director de Deutsches Architekturmuseum. “Este premio es especialmente valioso porque proviene de mis colegas, arquitectos, ingenieros, desarrolladores, que pueden apreciar no solo el edificio en sí mismo, sino también los desafíos financieros, estructurales, ambientales y normativos inherentes. Creo que la mejor arquitectura es la que encuentra la respuesta a estos desafíos”, indicó orgulloso Romano al recibir el galardón.

El edificio, finalizado en 2016, tiene 57 niveles y está ocupado predominantemente por oficinas corporativas, como también alberga un área comercial y un auditorio panorámico. «El problema predominante de los terremotos en Ciudad de México exige un concepto de estructura de apoyo inteligente, el cual se presenta en esta torre de 246 metros de alto cargo de aspecto llamativo», destacaron en la premiación los jueces. La torre pasó su prueba de fuego con el temblor del pasado 19 de septiembre. Los jueces también resaltaron el diseño de las paredes externas de hormigón del edificio, las cuales están «dispuestas como un libro abierto. Con las paredes masivas, Benjamín Romano tomó las tradiciones de construcción de los aztecas y las interpreta de una manera moderna».
El grupo de expertos en arquitectura también destacó el financiamiento ejemplar detrás de Torre Reforma: «El grupo de inversionistas en Torre Reforma considera sus proyectos como inversiones a largo plazo, pone énfasis en una planificación cuidadosa, materiales de alta calidad y perfeccionismo en los detalles. Esta visión económica a largo plazo afecta positivamente el diseño arquitectónico y sirve también como modelo para el éxito de proyectos más allá de las fronteras de México. La construcción combina sostenibilidad ejemplar, forma externa y calidad espacial interna, sin desdeñar los aspectos sociales, para crear un diseño modelo». Los rascacielos candidatos deben tener al menos 100 metros de altura y haber sido construidos en los recientes dos años, de acuerdo con las consideraciones del jurado. El director del Deutsches Architekturmuseum (DAM), Peter Cachola Schmal, quedó impresionado con el modelo de negocios del arquitecto mexicano: “Benjamín Romano nos muestra que un arquitecto puede redefinir los estándares de construcción en su ciudad. Primero se ganó a los inversionistas, quienes compraron la trama, luego desarrolló el esquema, inventó una estructura masiva que desafió los muros cortina comunes y logró que sus diseñadores estructurales siguieran este ejemplo. Y luego lo construyó. Estamos sorprendidos de que tal enfoque holístico sea posible y estamos asombrados por el increíble resultado. Nos demostró que este enfoque puede cambiar realmente el juego en países como México”.
Las tendencias en los rascacielos ya no se definen solo en Estados Unidos o Europa. Hoy México entra en el mapa de la innovación arquitectónica de edificios de gran tamaño, a partir de este prestigioso premio. La Torre Reforma fue el único edificio que inspiró tanto a ingenieros como a arquitectos internacionales, como una demostración magistral de un nuevo enfoque de rascacielos, por lo tanto fue un ganador digno. Un edificio que el jurado sintió que encarnaba la misión que Benjamín Romano se impuso desde un principio: “Arquitectura sostenible, estructuración arquitectónica, alta tecnología e integración artística”. El DAM describió el proyecto y la innovación detrás de su diseño: “En contraste con la tendencia internacional hacia torres residenciales, así como a proyectos de uso mixto cada vez más grandes, como sucede en Asia, el ganador del premio de este año es un edificio de oficinas clásico”, concluyó convencido el jurado.

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