Patricia Bañuelos

La Primera Orden se ha vuelto más poderosa y tiene contra las cuerdas a la Resistencia que encabeza Leia Organa. El piloto Poe Dameron lidera una misión para destruir un acorazado de la Primera Orden. Mientras tanto, Rey tendrá que definir su futuro y su vocación, y Luke revaluar el significado de su vida.
El director Rian Johnson le dio un nuevo aire a la saga, todos esos giros, justificados o no, han llevado las reacciones a los extremos. Algunos se han mostrado sumamente indignados y para otros ha sido lo mejor de la saga. Tal vez los maravillados están inmersos en una negación al fracaso de este imperio cinematográfico, o quizá los indignados se rehúsan a ver evolucionar la historia de esta manera.
En lo personal, Episodio VIII: Los últimos Jedi, trajo para mí sentimientos encontrados, la viví en la bipolaridad de: la amo, la odio, la amo, la odio. Sin embargo, una vez finalizada la función, llegué a la conclusión de que la disfruté, me divertí y pasé un buen momento. La cosa es que, ¿desde cuándo una película de Star Wars se considera divertida?
El sentido del humor, la desmitificación de nuestras figuras de culto ha venido a rescatar las producciones del 2017, pero en Star Wars el humor puede resultar ofensivo para algunos seguidores. Mantiene buenas escenas de acción, tiene una pelea con sables maravillosa (que nunca superará a las primeras, eso ya lo sabemos), la guerra entre el bien y el mal continua y la esperanza no muere. Más que glorificar una victoria, se apegan a la supervivencia y a la posibilidad de renacer, a mantener esa chispa rebelde. Star Wars no va regresar a ser lo que era, porque la esencia original murió hace mucho tiempo. Sobrevivir como fans requiere de aceptar ese hecho y seguir adelante. ¿Está listo para hacerlo?

 

Comentários no Facebook

A %d blogueros les gusta esto: