José Rodolfo Castro
Edgar Chávez comenta que tras inaugurar su café, La Estación de Lulio en 1996, en la calle Libertad y Chapultepec, lo que era una zona deprimida, inició su recuperación; el ejemplo lo siguieron otros tantos locales, colocando letreros en los que se leía: café, o restaurante. Era el segundo lustro de los años 1990, varios años después del boom de las discotecas y cafés cantantes que afamaron a la zona rosa en los 1970.
Artistas plásticos, escritores, periodistas, directores de cine, expertos en tauromaquia, deportistas, estudiantes, la sociedad tapatía construyó el concepto La Estación de Lulio, asiduos que fueron haciendo suyos los espacios de la zona, hasta convertirla hoy en el más importante polo cultural gastronómico deGuadalajara, que día a día le inyectan vitalidad los jóvenes, al que consideran como propio, lo que ha derivado en constante enriquecimiento, en la reactivación de la vivienda, por ejemplo; colonias adyacentes lo han comprobado con nuevos inquilinos, otrora casas y casonas abandonadas, brincan por sus rescates, bondades que agradecen colonias como La Moderna, que se erige vigente con sus 106 años de vida.
Sin embargo, la colonia Moderna, como otras tantas de la zona, le han sido amputadas, destruidas valiosas joyas históricas, en aras del progreso.
“La colonia Moderna ha perdido más de lo que ha ganado desde su fundación en 1906”, responde a pregunta expresa, Gloria Elena Torres Díaz, quien ha vivido toda su vida en esta colonia, autoridad pues para hablar del tema:
“Ha perdido en belleza, en tranquilidad, en seguridad, en el paisaje urbano, lo más importante, para lo que fue creada la colonia Moderna, ya casi lo perdimos. 
¿Qué ha ganado?, inseguridad, las personas, sobre todo en la tarde noche, salen del Tren Ligero (avenidas España y Federalismo), y se vienen por España o por Francia, y es asalto seguro, es una cosa muy dura.
–¿Casas abandonadas?
–Muchísimas casas, porque murieron los fundadores, quienes las construyeron, o porque se cambiaron a otras zonas de más categoría, quedaron las casas abandonadas, algunas intestadas, otras vendidas para personas que lo que les interesaba no era la tranquilidad, ni la reproducción de la fuerza de trabajo, ni el reposo, nada de eso, entonces empezaron a meter muchos negocios, y algunos muy molestos.
Recuerda: “Por aquí por España, está una finca que ahorita está ocupando el Instituto Nacional deAntropología, es una casa muy bonita, muy interesante, que la construyó un señor que su esposa era italiana, la señora Rolleri, me parece, y en honor a ella la construyó, dándole la mayor semejanza a las casas deEuropa, todo un emblema ese castillito, le llaman. Junto a ese, vivía la señora Melín Llaguno, de la familia delos charros de toda la vida, que viven enfrente, creo que ya varios murieron; inclusive ahí cerca había un lienzo charro, y aquí por Alemania era muy frecuente que pasaran los mozos con los caballos, escuchábamos cómo sonaban las herraduras en el empedrado, se oía tan hermoso.
“En la esquina de Rayón y Alemania, era un corral en el que guardaban un hato de burras, y en lamadrugada, cinco de la mañana, salía el señor con su manada de burritas a vender leche, pregonando por las calles.
“Son recuerdos desde que tenía cinco años de edad; me acuerdo que mi madre Josefina me llevaba de lamano a la vuelta, había una tortillería rústica (Rayón, entre Fermín Riestra y Alemania), y a la siguiente cuadra estaba el mercado San Antonio, en la calle, en las banquetas. Y a un lado de la tortillería estaba un zanjón con un arroyo, cruzaba por Alemania (hacía el Oriente), y se perdía. Había unos escalones de laja y abajo había personas lavando ropa; ese recuerdo lo tengo muy vivo, porque me impresionaba.
–¿Su padre construyó la casa?
–Sí, mi padre Bernardo construyó nuestra casa (Alemania número 260 entre Enrique Díaz de León y Rayón) entre 1928 y 1931; la mayoría de mis hermanos nacieron aquí, Bernardo, Guillermo, Esperanza, Lupe, que es punto y aparte, porque nació en la Ciudad de México el día 12 de diciembre; Vicente y Pepe; yo no, porque como mi padre era ferrocarrilero, lo traían del tingo al tango, entonces en el tiempo que yo iba a nacer, él estaba trabajando en la Ciudad de México, y allá nací, defeña por accidente, porque aquí hice todos mis estudios, prepa, profesional (químico farmacobióloga, UAG). “Por avenida Alemania (y por todas las calles dela colonia Moderna), pegado a la calle, había prado con árboles, seguía la banqueta, después otro prado, labarda de la casa y dentro de ella estaba el jardín. Había mucha comodidad, mucha frescura, muchos árboles de fresnos, de eucaliptos y de primaveras
“Donde ahora es Televisa, por Enrique Díaz de León, era la finca de los papás de Jorge Peña, la casa era muy grande, una parte la vendieron para construir Televicentro; y por Alemania (también para construir Televicentro) vendieron las casas el licenciado Chávez y el profesor Manuel Rosas, que eran casas muy bonitas, con un jardinzote al frente, una escalinata para subir a una terraza; en la parte de atrás había una huerta, con un pozo con su brocal, arco de fierro, su lazo para sacar el agua.
¿En qué época comenzaron a derrumbar casas?
–Creo que en los años 1950, en que Guadalajara se volteó patas pa’rriba, empezó a cambiar la fisonomía de la colonia Moderna. Televicentro se inauguró en 1960, y empezó el desorden, porque lo que era la banqueta, el prado, desapareció, para ser pura banqueta, y una como vitrina que daba a la calle, cosa que no estaba permitida en ninguna casa, porque era el área de servidumbre.
“Ya sobre eso, iniciaron modificaciones, hasta que empezaron a ponerse serios los de permisos, para uso del suelo, y lo de respetar las fincas que tuvieran más de cincuenta años”. Concluyó. 

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