Héctor Castro Aranda
cientounorevista.com
Considerado monstruo sagrado del jazz en Guadalajara, su prestigio es internacional, y con treinta años sin presentarse en foros, Mario Romero reapareció en Qué Pues! resto bar café terraza, el lunes 14 de mayo ante un público fiel y de nueva generación, que le reconoció su categoría. El jazz de Ensayo, alineación que conforman Jesús López en el teclado, Jorge Salles en el bajo, Mario Martínez en la batería, y Mario Romero en la guitarra, se presenta los lunes en el icónico recinto de Gustavo y Pedro Pablo Castro.
Mario Romero platicó con Ciento Uno.
–¿Qué lo motivó para presentarse en el escenario de Qué Pues!?
–A  raíz de que Pedro Pablo Castro, quien administra aquí, se metió de alumno mío, me dijo, ‘Mario, deberías ir al Qué Pues!’, le dije ‘mira déjame hablar con los muchachos y si están de acuerdo, como no’. Me comentó Pedro ‘los lunes es de jazz’. Le dije ‘pues va’, y así le resolví en un par de días. No me creía mi confirmación porque me estuvo insistiendo mucho. Y les dio mucho gusto cuando llegamos a acomodar, me sentí a gusto; sí, me echaba  palomazos con algunos grupos, pero esta es la primera vez que me presento como es. Se toca combinado, la gente está acostumbrada a tal o cual tema, no podemos alejarnos de todo lo moderno, incluimos unas piezas de Pat Martino del disco más reciente; la gente no deja de pedir “Insensatez” de Wes Montgomery. No podemos olvidarnos de los temas que a la gente le gustan, y sí, de repente vas a escuchar una que otra canción de nosotros que no descuadran con el set”.
–¿Qué sintió presentarse ante el público después de 30 años?
–Como vinieron muchos guitarristas se me hizo muy bonito, ellos entendían lo que tocábamos, sin menospreciar a nadie, hablo más de la cuestión técnica, es muy bonito tocar para músicos, y me acordé y recordé de eventos de hace 30 años.
–¿Residencia en Qué Pues!?

–Primero depende de la gente, tenemos que esperar la respuesta, y segundo que pasa con los dueños; habría que considerarlo seis semanas y de ahí decidiremos.
–¿Quiénes conforman el grupo?
–Teclado, Jesús López; bajo, Jorge Salles; batería, Mario Martínez, su servidor en la guitarra. El grupo se llama Ensayo, es un grupo de 13 años juntos, pero por temporadas, por eso el nombre.
–¿Cómo ve la escena del jazz en México, en Estados Unidos?
–La veo bien en general, han surgido nuevos grupos con nuevas ideas, hay que insistirle a la gente las propuestas; veo al público contento y en Estados Unidos es donde ya bajó, antes había cinco estaciones de jazz y ahora son de regional mexicano, aunque es parte de nuestra música, no es la idea, eran estaciones intocables, solo jazz, pero la payola está de manera universal, la tentación es muy grande.
A la gente sí le gusta el jazz, participé en varios eventos de jazz en Estados Unidos, pero la difusión murió. Gustavo y Pedro Pablo dan la oportunidad para difundir el jazz.
–Platíquenos algo de su vida, de su trayectoria…
–Yo nací en el centro de la ciudad de Guadalajara en las calles de Belén y Juan Manuel. Jazz Voyagers fue mi primer banda, estaba Jorge Salles, Memo Olivera, baterista de Los Spiders, Beto Rivera; tanto Jorge como yo tocábamos en el (hotel) Aranzazu, era música para bailar… mientras estudiábamos jazz. Desde los diez años de edad, estudiaba en el conservatorio de música, los que dirigían eran unos alemanes, te estoy hablando de hace sesenta años y en ese entonces comencé a estudiar violín, como tenía manos pequeñas no podía abarcar la guitarra y el piano, luego me entusiasmó la guitarra y estudié música clásica a los doce años. Pero ándale que nace el rock and roll, le dije a mi maestro de guitarra que me enseñara y me dijo que no, nadie me decía cómo y comencé a copiar la música de Elvis Presley y armé mi grupo de rock y blues; tiempo después en la radio escuchaba a unos guitarristas excelentes y dije ‘no puedo tocar tres acordes toda mi vida’ y me transformé en jazzista a los quince años, me citaba con varios elementos, no había grupo en forma. Los Picapiedras fue otro grupo, tocábamos música más fina, más escogida, de tal forma que cuando Johnny Laboriel se quedó sin grupo, nos hablaron, no hubo tiempo de ensayar, para nosotros la improvisación era fácil pero ante el público es otra cosa, todo salió bien y nos invitaron a la Carvana Corona para ser la banda de acompañamiento de varios artistas como César Costa, Angélica María por ejemplo; nos gustaba el ambiente, era muy sano y nos movíamos en una troca. Cuando fuimos a Ciudad de México a grabar un disco, ya existían otros con el nombre de Los Picapiedra y nos sugirieron Los Terriers.

Mario Romero con Ensayo en Qué Pues!, lunes 9:30 a 10:30 de la noche primer set.
11 a 12 de la noche segundo set. Niños Héroes 1554. Teléfono 3826-9114 (Comentarios: héctorcastro@cientounorevista.com).

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