Pátzcuaro: El legendario pueblo mágico con un encanto sin igual

Pátzcuaro, Pueblo Mágico, tiene un encanto sin igual, por algo los antiguos habitantes de Michoacán en tiempos de los reyes purépechas, lo eligieron para ser el sitio de recreo de la nobleza indígena, y a su vez, como lugar de adoración en sus cues (templos), decían que ahí estaba la puerta al cielo por donde descendían y ascendían los dioses, por lo tanto era la entrada al paraíso, y no estaban lejos de la realidad, porque la ciudad y sus alrededores son sitios apacibles y hermosos, por lo que podemos decir que esta región es el edén michoacano.
Pátzcuaro, fue una de las primeras ciudades que fundaron los purépechas, en el año 1324. La tradición cuenta que fue fundada por Curatame y que luego fue convertida en el centro religioso y ceremonial por Tariácuri. Su nombre aparece registrado como Tzacapu-Hamúcutin-Pásquaro, con el significado de, Donde están las piedras (los dioses) a la entrada de donde se hace la negrura. En el año de 1522 llegaron los españoles y en 1538 don Vasco de Quiroga trasladó de Tzintzuntzan a Pátzcuaro el Obispado de Michoacán, otorgándole a la ciudad la categoría de capital de Michoacán.
Pátzcuaro, es una verdadera joya de la arquitectura colonial donde se pueden apreciar monumentos religiosos de estilo barroco y neoclásico en excelente estado de conservación. Edificios de adobe y tejas le dan un singular aspecto, en armonía con plazas y fuentes.
Esta región, cuenta con dos zonas arqueológicas, Ihuatzio y Tzintzuntzan. Sus lagos, bosques y montañas brindan la posibilidad de practicar diversas actividades de ecoturismo de aventura. Entre las fiestas destacan: La Feria Nacional del Cobre, la del Señor del Rescate de Tzintzuntzan, Semana Santa y Día de Muertos, espectacular ceremonia indígena de reconocimiento internacional, en la Isla de Janitzio (Lugar de Pesca), que se realiza los días 1 y 2 de noviembre, cuando se depositan ofrendas a los difuntos en el panteón municipal. La tradición de conmemorar a los muertos es una de las más entrañables y difundidas en nuestro país. Tiene un carácter religioso que no solo tiene fundamentos cristianos tomados de la costumbre de, honrar a los fieles difuntos, sino que conserva muchas de las características del ritual funerario practicado por nuestros antepasados prehispánicos.
La conmemoración del Día de Muertos, es una tradición solemne que conserva esa genuina manifestación de profundo respeto y veneración a los seres que ya no están con nosotros y a los que, a través de la ofrenda, se les rinde tributo. El ritual de velación que llevan las comunidades indígenas de la región del Lago de Pátzcuaro, tiene una profunda raigambre y se ha realizado desde épocas ancestrales. Los actuales pobladores siguen manteniendo modalidades y ritos similares, pero con algunas variantes de acuerdo a sus propias creencias y costumbres. Por ello, noviembre es el mes con más visitantes y ocupación hotelera.
La cocina michoacana es muy variada y exquisita. En Pátzcuaro, es posible saborear platillos de recetas prehispánicas como los tamales tarascos, confeccionados con acúmara; el famoso pescado blanco de la región, los charales, o bien, los uchepos y tamales de ceniza. También es típico de la gastronomía local el consumo de tamales de zarzamora, acompañados de un atole de masa de maíz o una taza de chocolate caliente. De igual manera, son famosas la sopa tarasca, hecha con tortilla, queso y salsa de jitomate, y las corundas, otra variedad de tamales de forma triangular, servidos con frijoles, carne de cerdo y crema, además del pollo placero, pozole batido, olla podrida, dulces como chongos zamoranos, chocolate de metate, nieve de pasta, rollo de guayaba, ates, cocadas, higos, chayotes, buñuelos, pinole, dulce de leche, bebidas como el arándano, la charanda, el aguardiente de caña, el infaltable Pan de Muerto, hecho con harina, levadura y agua, cocido en leña al horno, y las tortillas de maíz recién hechas.
En Pátzcuaro, los edificios y las construcciones conservan su esencia colonial, como si apenas hubieran sido levantados ayer.
Pátzcuaro, por su privilegiada localización geográfica en el interior de una cuenca, le brinda ventajas económicas y turísticas, por ello sobresale entre todas las comunidades michoacanas. Aun estando en una zona de grandes dinámicas sísmicas y volcánicas, viajar a Pátzcuaro es una garantía de sensaciones, emociones y valiosos descubrimientos. Asimismo se acostumbran una serie de deportes extremos como ciclismo de montaña por senderos boscosos; caminata por caminos boscosos; recorrido en tirolesa con sus puentes colgantes y practica del gotcha en escenarios naturales; actividades que conforman un recorrido de aventura, adrenalina y diversión. Otros atractivos, Santa Fe de la Laguna, con el cerro El Zirate, el paraje de mayor altura en Michoacán, ideal para el excursionismo, y el Lago de Zihuarén, en donde se pesca el célebre pescado blanco michoacano.
Cuando viajes a este destino turístico michoacano, es aconsejable disfrutar del Ario de Rosales, área boscosa rebosante de coníferas que hermosea el perímetro del pueblo y fuera declarada zona ecológica protegida en 1937. En el marco de un viaje a Pátzcuaro, también puedes visitar Ihuatzio, sitio arqueológico que incluye un espacio conocido como la Plaza de Armas y también un área de yácatas o construcciones piramidales, levantadas sobre un gran cimiento y Tiriptío, poblado que cuenta con un encantador convento agustino del siglo XVI.
Pátzcuaro, está ubicado sobre las orillas del lago del mismo nombre, en una zona con clima templado. El aeropuerto de Morelia es el más cercano a Pátzcuaro. A él llegan vuelos procedentes de la Ciudad de México, Guadalajara y varias ciudades más.
En Pátzcuaro, se conjunta la vida moderna con las tradiciones de los indígenas. Un paseo por su centro te llevará al pasado a través de sus calles empedradas y empinadas, llenas de gente y artesanías. Las iglesias de estilo barroco y neoclásico le dan un toque distintivo a sus amplias plazas y a sus casas de adobe y tejas. Y qué decir del colorido típico de sus artesanías, sus manteles y mantas. Visita Pátzcuaro, se parte de su tradiciones y comparte su misticismo, será una viaje que nunca olvidarás.
Hoteles: Posada de Don Vasco, Mansión Iturbe, Portón del Cielo, Misión Pátzcuaro, Mansión de Los Sueños, Casa del Refugio, Posada de la Salud, La Parroquia, Boutique Casa Leal, Pueblo Mágico. Con precios de los 400 a los 2 mil pesos y descuentos del 20 al 50 por ciento en temporadas del año.
Restaurantes: El Campanario, El Faro, El Patio, El Monje, La Basílica, La Campana, La Carreta, La Bóveda, La Surtidora, Doña Paca.

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