José Rodolfo Castro
cientounorevista.com
El sonido de su guitarra en el happening más grande que registra la historia humana, descendió en cada continente. La obra “Soul Sacrifice” es infinita,
inmortalizada por los más de 400 mil fans reunidos en el pueblo de Bethel, Nueva York, y por Santana, la banda multiétnica, alineación de agosto de 1969, en el festival de Woodstock: Carlos Santana, Autlán de Navarro, Jalisco; el teclista Gregg Rolie, Seattle; el bajista David Brown, Estados Unidos, falleció el 4 de septiembre de 2000 por insuficiencia renal y hepática; el baterista Michael Shrieve, San Francisco, California; el percusionista José “Chepito” Areas, León, Nicaragua; el percusionista Michael Carabello, San Francisco, California. Es una leyenda.
Con 70 años de edad recién cumplidos, Carlos Santana, fundió el blues y el rock  con los ritmos latinos y africanos, esas bases existen en los álbumes Santana, 1969, y Abraxas, 1970, arte vigente en generaciones actuales de músicos, de fans. El 28 de julio, el oriundo de Autlán de Navarro, Jalisco (nació el 20 de julio de 1947) lanza su nuevo material, Power of Peace, junto a Ronald y Ernie Isley de la conocida y recordada banda The Isley Brothers, en la que alineó Jimi Hendrix entre los años 1964 y 1965.  En la obra se incluyen versiones de Stevie Wonder, The Impressions, Marvin Gaye, Burt Bacharach.
The Isley Brothers, fundado en 1954, interpretan soul, funk y pop.
El guitarrista jalisciense, quien dijo que B.B. King fue su maestro, quería llegar a ser como su padre “adorado” por el público que lo escuchaba interpretar música en el mariachi. Santana se crió en Tijuana, “en la parte más pobre”.
Considerado uno de los guitarristas más virtuosos de todos los tiempos, con decenas de premios y más de 40 discos con millones de copias vendidas, dijo: “A veces hay que alargar un sonido para poder hundirse y profundizar en él. Es como cuando amas a alguien y, al verlo tras un largo tiempo, le das un profundo abrazo”.
Esta leyenda del rock comenzó tocando el violín, enseñado por su padre. Mientras tanto, de su madre aprendió la “voluntad de lograr la excelencia”.
Carlos cambió el violín por la guitarra y, cuando la familia se mudó a San Francisco, Estados Unidos, pudo ver en directo a sus ídolos musicales, como B.B. King.
Santana siempre integra en su música nuevas influencias del jazz, elementos africanos o indios o sonidos clásicos, sin perder por ello la esencia de su rock latino. Hits de la década de los años 1970 como “Oye cómo va”, “Samba pa’ ti”, “Black Magic Woman” o “Guajira”, son clásicos.
En 1999, Supernatural fue galardonado con nueve Grammy, vendió más de 25 millones de ejemplares. Ha compuesto más de 500 canciones, que junto a una marca de tequila y una cadena de restaurantes, Maria Maria, en referencia a su hit, forman parte de su imperio rock.
Padre de tres hijos, Santana sigue viviendo en la costa oeste de Estados Unidos y tras separarse de Deborah King, en 2011 se casó con su baterista Cindy Blackman. En la actualidad, no solo ha conseguido ser adorado y una súper estrella, sino que además es leyenda. “Cuando me miro a mí mismo, cómo me trata la gente en todo el mundo, todo parece muy extraterrestre”, dijo a DPA.
Tom Frazier, guitarra rítmica, fue el que propuso a Santana formar Santana Blues Band, sin embargo, no permaneció mucho tiempo en la banda.
A finales de la década de 1960, San Francisco hervía musicalmente con el movimiento hippie, y fue allí donde Santana desarrolló su peculiar estilo como guitarrista
Hacia 1972, las modas orientalistas y la búsqueda de formas musicales más complejas, incluyendo el jazz y el rock progresivo, empezaron a hacerse más perceptibles en su evolución. Tras el lanzamiento de Caravanserai, inició una serie de colaboraciones con músicos de prestigio como Buddy Miles, Alice Coltrane y John McLaughlin, algunas de las cuales se materializaron en ediciones discográficas Carlos Santana, líder de bandas y formaciones constantemente cambiantes, pero siempre acompañado de su guitarra Gibson-335. Después de publicar en 1987 el EP Freedom, el guitarrista lanzó Blues for Salvador, cuyas letras manifestaron sus preocupaciones políticas. Ambos álbumes tuvieron ventas millonarias; por el último, además, recibiría un Grammy en 1989. En 1990 apareció su siguiente álbum, Spirits Dancing in The Flesh, calificado por los críticos como el más ambicioso y completo trabajo artístico de Santana en más de una década, publicaron agencias. En 1992 presentó Milagro, con el que rindió homenaje a Bill Graham y Miles Davis. Fue grabado en el sello Polygram, después de haber roto con la discográfica CBS, con la que había trabajado más de veinte años. (Comentarios: contacto@cientounorevista.com).