José Rodolfo Castro

En los años 1990 cuando explotó en México la NBA, generaciones de niños y jóvenes prefirieron seguir a través de la TV abierta el mejor basquetbol del mundo, deporte ráfaga, espectacular, lo que ya no les ofertaba el futbol mexicano. Las transmisiones del futbol europeo hicieron también su parte, incubaron en esa generación, así las camisetas de los Bulls, Real Madrid, Barcelona, se convirtieron en importante negocio para estas instituciones. Los estadios de futbol a nivel nacional en la primera década del nuevo milenio, ya eran moles de concreto erigidas por el desinterés, taquillas que reportaban alarma

por boletos no vendidos. Niños y jóvenes que se aficionaron a deportes extremos, enterraron la tradición de padres y abuelos. La vanguardia tecnológica, celulares, que se ha convertido en una extremidad más en los seres humanos, ha dado la puntilla. Un universo de contenidos que solo permite a las nuevas generaciones echar un vistazo al torneo nacional.

Era cuestión de tiempo para que una de las empresas importantes que sostienen al futbol mexicano evaluara retirarse del negocio del futbol por altos costos: TV Azteca. Información que se publicó en cualquier medio.

La televisora del Ajusco explicó que el futbol es cada vez menos sostenible desde el punto de vista financiero.

“Estamos obligados a revisar el negocio del futbol de forma integral y evaluar la viabilidad de mantenernos en él”, dijo Benjamín Salinas, director general de TV Azteca en su reporte financiero enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

El actual torneo mantiene la constante, el público que siguió el Mundial de Rusia 2018, y días después sintonizó los encuentros domésticos, aumentó en decepción por el nivel, que decrece, con jugadores limitados que tapan las oportunidades a los jóvenes futbolistas mexicanos, en quienes se apostará para Qatar 2022. No hay futuro, por lo que la Selección Mexicana continuará, si califica a la máxima justa, comprobando que jamás se acercará a las potencias, porque su problema es, tal vez, genético, jugadores mexicanos de poca talla, la que no les permite competir.

Los dueños del futbol mexicano podrían tener en sus manos la solución con un futbol nacional ganador en justas internacionales, es el atractivo para conquistar a niños y jóvenes que llenarían en un futuro los estadios, que lo seguirían por cualquier plataforma de entretenimiento. Si no existe esa visión, no pasará mucho tiempo para que alguna otra empresa que sostiene al futbol mexicano, evalúe retirarse.

 

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