Sociedad

Un tour guiado por los talleres de grandes artesanos de Tlaquepaque y Tonalá

Written by HectorAra

Viridiana Ramírez
Dice don Pablo Paredes que los grandes artesanos de Tlaquepaque “nacen y mueren en el petate”, por eso él ha dedicado su vida a practicar el petatillo, una de las doce técnicas artísticas que hay en este municipio, a 20 minutos de Guadalajara. Toma su pincel hecho por él mismo y nos invita a recorrer su taller.
Nos enseña cómo dibuja sus diseños sobre la cerámica. Después, a puro pincel va llenando los espacios vacíos con líneas blancas. Son muy finas y se entrelazan, como si tejiera un petate. Por último, la pieza se hornea. El artesano nos deja encender el horno de leña y por ayudarle nos hace un descuento en cualquiera de sus obras. El platón más sencillo cuesta 200 pesos.
Muy cerca del taller de don Pablo, vive la familia Núñez, especialistas en la monería. Con el barro hacen figuras de personas y animales, las más famosas son de expresidentes mexicanos.
La familia nos inicia en el arte de moldear el barro. En mesitas colocan arcilla y agua, depende de nuestra imaginación y delicadeza para obtener una pieza digna de exhibir. En 30 minutos nuestra artesanía está lista; la firmamos y se va con nosotros, como souvenir.
Caminamos hacia la calle Independencia, llena de galerías, como la de Sergio Bustamante, quien se ha distinguido por las esculturas con rostros sonrientes y triangulares. En Adobe, compramos lámparas tejidas en mimbre. Antigua de México atrae a los aficionados a la madera y esculturas de San Miguel Arcángel, de Salvador Rivas.
Hacemos una pausa en las compras y vamos a comer a El Patio, aseguran que aquí se comen las mejores tortas ahogadas y chiles en nogada, y no importa si no es temporada.
Antes de salir de Tlaquepaque visitamos el taller de Paco Padilla. Lamentablemente no se encuentra el artista, pero podemos comprar algunos jarrones y peces que elabora con cera.
Vidrio soplado de Tonalá.
Nuestro siguiente paraíso artesanal está a 20 minutos: Tonalá. En estas latitudes, el vidrio soplado y el barro de greta, son verdaderas joyas.
Sin más escalas, llegamos directo a la Galería Bernabé, toda una institución en el arte del petatillo, pero como la técnica ya la conocemos, vamos directo a sus estantes.
Vajillas y nacimientos destacan en toda la galería. Algunas piezas han viajado hasta el Vaticano y en otras se han servido banquetes durante las visitas de Estado de presidentes y ministros.
Ahora debemos buscar la avenida Toltecas para entrar a un taller de vidrio soplado. Arte y Fuego, nos abre sus puertas, momento justo en que un artesano sopla con fuerza un tubo para darle forma al cristal incandescente.
Hacen vasos, los típicos de boquilla en color azul marino, también floreros, esferas y gotas enormes de colores. Están a la venta piezas desde 20 pesos, las más gruesas son las más costosas.
La noche nos alcanza, los brazos ya duelen por tanta bolsa que traemos cargando, pero aún nos quedan unos cuantos ahorritos. Los rematamos en Fábrica Nora. Muebles de madera tallada, cojines de piel, textiles en manta, desde vestidos hasta edredones, y jarritos de barro de greta se convierten en las últimas adquisiciones.
Un encargado de la galería nos dice que cuidemos nuestros jarritos como un tesoro, ya que prácticamente están en peligro de extinción, pues la introducción de la tecnología en la construcción ha terminado con las áreas donde antes se extraía el barro, además, su valor aumenta al ser amasados con los pies del artesano.
Quién te lleva
GDL Tours. Costo: 490 pesos por persona. Incluye guía, entrada a talleres y traslados en camioneta privada. Tel. 01 (33) 1578 0421. www.gdltours.com2

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