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Héctor Castro Aranda, archivos Ciento Uno/Thomas Hayden y Karen Schoemer texto, Newsweek/Traducido por Steve Peat para Ciento Uno

Bandas rebeldes de México, Argentina, Venezuela y Colombia, están haciendo de nuevo la música rock con un estilo propio. Y las audiencias están escuchando.

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Como cualquier otra invasión, el rock en español pareció llegar a Estados Unidos en solo un instante. Surgió el año pasado, cuando Café Tacvba tocó en el Central Park de Nueva York.

Y como cualquier otro sábado de verano, el Parque Central sonaba con los ritmos de hip hop, salsa, folk y ska. Es común oír estos sonidos divergentes al mismo tiempo. Lo que era extraño es que todos se originaron de la misma banda… Café Tacvba.

El cantante principal, Anónimo, brincaba por todos lados con su camisa bordada, disparando letras en español mientras agitaba un huevo percusivo. Los miembros de la banda llevaban un look amable pero desarreglado que quiere decir “músico” en cualquier idioma: pantalones guangos, camisas desfajadas, tenis y cabello desgreñado.

Algunas de las canciones tenían el ritmo rápido del reggae, otras la guitarra filosa el punk. Otras llevaron teclados estilo funk de los años 1970 o guitarra jarana. Lo que fusiona toda esta música diversa es el hecho de que es rock and roll. Esta era música estadounidense, hecha de nuevo por un grupo de latinoamericanos “muy listos”, encantados en regresarla hacia el público estadounidense.

En ese momento, el pueblo de Nueva York conoció el extraño híbrido universo de rock en español. Durante los últimos diez años, bandas de México, Argentina, Venezuela y Colombia, han estado haciendo lo mismo, mezclando la música rock con reggae y metal mientras meten ritmos rancheros, mariachi y flamenco.

Los Fabulosos Cadillacs (Buenos Aires), es una banda bastante loca. Todos Tus Muertos, también de Buenos Aires, parece una pandilla de metaleros latinos quienes fácilmente pueden aplastar a cualquier estadounidense con un peinado punk.

Aterciopelados, de Bogotá, tienen una mujer como cantante y llevan un estilo leve de folk pop, resonando un poco como R.E.M.

Lo que une a todas estas bandas —y esto es un punto de orgullo— es que todas cantan en español.

   Ahora las audiencias están entendiendo. Estadounidenses tanto como latinos buscan una alternativa de la música pop que domine la radio y la televisión en español. Las mejores bandas de rock en español —especialmente las de Argentina, donde el movimiento surgió— tienen un entendimiento innato de lo que da vida a una canción. “Los argentinos, dios mío, ellos realmente comprenden rock y pop profundamente”, dice Maribel Schumacher, gerente del departamento alternativo-latino de Warner Music. “Es el único país latino que ha asimilado el rock tanto como los estadounidenses y británicos. Existe una madurez en sus composiciones que habla de una gente que ha sido criada con el rock desde el principio”.

El movimiento está creciendo entre los estadounidenses tanto como entre los latinos. Los Fabulosos Cadillacs es probablemente la banda más grande de rock en español; se les otorgó un disco de oro por su nuevo álbum, Fabulosos Calavera, a los días de su aparición en Argentina. Sus canciones han aparecido en películas contemporáneas como Grosse Pointe Blank, y en Curdled de Quentin Tarantino. The Red Hot Organization estrenó Silencio = Muerte, lo más nuevo en una serie de compilaciones en beneficio a las caridades para el SIDA. Una mezcla brillante de pop, hip hop y rock latino. Silencio = Muerte, incluye una versión candente de “What’s New Pussycat” de Tom Jones, interpretado por Los Fabulosos Cadillacs y Fishbone. Las grandes compañías discográficas, las que previamente dejaron esta música a sus ramos latinoamericanos, ya la están trabajando: Geffen acaba de estrenar “Star Maps”, la cual mezcla rock en español con bandas anglo sajonas como Big Star y Nick Drake.

“Esta música tiene arte y es imaginativa, y las grandes compañías discográficas aún no la reconocen”, dice Tony Berg de Geffen. “Esta es una prioridad para nosotros. Es nuestra primera vez en esta línea y no queremos hacer estupideces.

Sin embargo, como cualquier otro género renegado, al rock en español aún le falta proyección. La radio popular no la toca; los programadores se asustan por la guitarras eléctricas y su raro estilo. Y cuando hablamos de las audiencias estadounidenses, hay una barrera obvia: el idioma. Los que siguen el rock en español encuentran esta situación desesperante. “Esta es música rock, el idioma es secundario dice Yuzzy Acosta, de la disquera independiente, ¡Grita! “No fuiste a ver Como agua para chocolate, porque era una película en español, fuiste porque era una buena película. No leíste Gabriel García Márquez porque es literatura en español, lo leíste porque es buena literatura”.

Lo bello del rock en español es que sí te llega. Bandas como Café Tacvba y Todos Tus Muertos nos muestran un alto contenido musical y esto es lo que realmente importa. Eso puede ser porque la música surgió como una rebelión en contra del régimen militar de los años 1960 a 1980. En Argentina habían listas negras, censura en la radio y la amenaza constante de que iban a prohibir conciertos.

Arriesgaron sus vidas para tocar abiertamente”, dice Javier Andrade de MTV Latino. Pero a partir de los últimos años de los 1980, Los Fabulosos Cadillacs ofrecieron conciertos masivos en Argentina. Tomas Cookman, un estadounidense viviendo en Buenos Aires, vio su potencial. “Eran tan grandes como cualquier banda en Argentina”. Dijo: “Yo les dije, ‘¿saben qué, chicos? Vámonos de gira y veremos qué pasa’”.

Cookman les consiguió contratos para tocar en clubes de rock como el Coconut Teaser en Los Angeles, y CBGB en Nueva York. Desde luego, su popularidad seguía creciendo. Hasta ahora Los Fabulosos Cadillacs han vendido más de un cuarto de millón de discos solamente en Estados Unidos.

Aterciopelados es la primera banda colombiana en haber logrado un disco de oro en su país. Café Tacvba está en medio de una guerra de compañías disqueras en Estados Unidos por exclusividad. Y conciertos de rock en español, como la recién gira Rockinvasión, la cual resultó con una ganancia de casi medio millón de dólares en dos presentaciones con un lleno total en Los Angeles —se convierten en diversión y orgullo—.

El futuro de este género en Estados Unidos está en las manos de los ejecutivos de las compañías disqueras y la aceptación del público. Imagina el éxito que tuvo el rock que surgió de Seattle en los primeros años de los 1990, pero esta vez incluyendo varios continentes. (Publicado en Ciento Uno número 272, 28 de noviembre de 1997).

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