Héctor Castro Aranda/

Recibió en sus oficinas a Ciento Uno desde el primer número, publicado en abril de 1990; estas instalaciones se encontraban en su cine, Sala Especial Cinematógrafo, avenida Vallarta y Argentina, bajo la pantalla, en una especie de sótano. Eugenio Arias Buenrostro recordó que a inicio de la década de 1980 abrió el Cinematógrafo, una sala con alrededor de cien butacas, y para hacerlo, vivió experiencias de trabajos anteriores, con cine un día a la semana en el Anglo Mexicano, Alianza Francesa; Cine Arte de Guadalajara en 1969.

Eugenio Arias Buenrostro
en su cine Cinematógrafo, junio de 1995

Eugenio Arias trabajó para proyectar en Guadalajara el cine que el público buscaba, pero ciertas corrientes en el historial del Cinematógrafo acusaron molestia “a veces había censura”, reconoce. En 1995 las cosas ya eran diferentes para Arias Buenrostro, trabajaba en lo que le gustaba y “creo que funciona bien como negocio; la idea es una programación que llame la atención del público con películas famosas y desconocidas, pero todas con calidad, logrando un equilibrio”. En 1994 abren Cinematógrafo 2, por avenida La Paz, “que fue un paso muy grande, ha funcionado excelentemente; llevamos la dirección de las Salas Premier Uno y Dos, así como Cine del Centro.

“Soy un apasionado y ese don no todos lo tenemos, por lo que el Cinematógrafo es la culminación de un trabajo que lleva 25 años, y del cual estoy muy orgulloso”.

Cinematógrafo proyectaba cine contemporáneo o retrospectivo para la sociedad tapatía: “El objetivo es tener al espectador al día, y al mismo tiempo sin una idea definida, sino abierto, no estar encasillados jamás; puedes ver películas de alto contenido erótico, social o político. La mentalidad ha cambiado, pero la Vida de Brian, por su satírica a la religión católica, llevó a que gente llamara amenazando para que la retiráramos porque íbamos a tener problemas, naturalmente hicimos caso omiso”.

Portada Ciento Uno número 145, 23 de junio de 1995

El fenómeno que llevó a cerrar muchas salas de cine a final de los años 1980 e inicio de los 1990, Eugenio Arias explico porqué se detuvo: “Desde el año pasado (1994), las películas aparatosas de Estados Unidos nos bombardean, y eso nos ha mantenido como el segundo mercado taquillero de América, solo atrás de Estados Unidos; es cierto que el video afectó para tanto cierre, sobre todo en provincia, sin embargo ahora en ningún momento afecta porque llegó otro tiburón, el cable, que se comió al video. El cable transmite películas pero que nosotros no manejamos, así que cada quien ya quedó en su lugar”.

El Cinematógrafo cerró sus puertas en los primeros años de este siglo.

Eugenio Arias Buenrostro falleció en octubre de 2014.

(Publicado en Ciento Uno número 145, 23 de junio de 1995. Entrevista y foto por José Rodolfo Castro). 

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