Roberto de los Santos
Pocas veces tendremos una oportunidad como la que se presenta este verano, en que dos grandes competiciones futbolísticas internacionales se superponen en nuestras pantallas televisivas: la Copa América Centenario, en Estados Unidos, y la Eurocopa 2016, en Francia. Del 3 al 26 de junio, la primera, y del 10 de junio al 10 de julio, la segunda.
Del lado americano, Argentina, Chile, Uruguay y México son los favoritos. Toda Argentina espera que el equipo del Tata Martino con Messi a la cabeza funcione al fin al nivel que se le supone y logre un título continental a los cien años de crearse el torneo de selecciones más antiguo del mundo.
A dos años de Rusia 2018, el genio del FC Barcelona mira hacia el mundial europeo como la última oportunidad para coronarse. Esta competición puede ser una buena oportunidad para engrasar la máquina, para comprobar su nivel de coordinación con Higuaín o Dybala, el nuevo fenómeno de la Juventus.
El Brasil de Dunga, con la inexplicable ausencia de Neymar, que reforzará a la selección olímpica, y otras bajas importantes como Douglas Costa o Kaká, intentará demostrar que lo del Maracanazo alemán si no está olvidado al menos, sí superado. Paulo Henrique Ganso, antaño gran promesa y compañero de Neymar, llega como refuerzo de última hora.
Chile y Uruguay intentarán dar la sorpresa, mientras México, con las ausencias de Carlos Vela y los hermanos dos Santos, para mí insustituibles, va a afrontar una nueva prueba sobre sus posibilidades y límites de la mano de un entrenador, Juan Carlos Osorio, empeñado en hacer un gran equipo.

En Europa, la España de Del Bosque intentará borrar el ridículo de Brasil y ser el primer equipo que logra tres Eurocopas consecutivas. Su juego ha mejorado en los últimos meses, y el seleccionador ha hecho una apuesta arriesgada por la juventud.
Francia, la anfitriona, que va a vivir este campeonato bajo el estado de emergencia ante una amenaza terrorista, es quizá para mí la gran favorita, pues, además de jugar en casa, cuenta con una nueva camada de grandes jugadores liderados por Pogba, un crack destinado a marcar una época, y otros como Griezmann, que siguen su carrera goleadora.
Inglaterra parece reverdecer viejos laureles, y con algunas figuras nuevas como Sterling, Vardy, el defensa Stokes o el portero Ian Hart, quieren regresar al primer plano continental antes de que el país tenga que abandonar la UE si gana el brexit en el referéndum sobre la salida de la Unión Europea.
La victoria del Leicester ha sacudido la Premier League, que con la llegada de Guardiola al Manchester City y de Mourinho al United, quiere demostrar que puede ser no solo una competición bien organizada, sino triunfadora.
Alemania, la otra gran favorita y campeona del mundo, vive la última etapa de Jürgen Low como seleccionador, en un equipo lleno de estrellas como Özil, Müller, Lahm, Boateng o Neuer.
En esta Eurocopa seguro que veremos clásicos como un Alemania-Francia o un Italia-España, mientras entre bastidores o vestidores los clubes intentan fichar a estrellas y jugadores prometedores que querrán hacer del campeonato su rampa de lanzamiento a algún club de prestigio y mucho dinero.
Lo dicho, un mes de junio y buena parte de julio para disfrutar de buen futbol y de históricos partidos entre grandes selecciones. No hubiera sido mala idea que los ganadores de ambos torneos, al menos por una vez, disputaran un partido de exhibición en Islandia, en medio del Atlántico