Enrique Alonso Cervantes
“Ganar este premio es una responsabilidad para mí y para todos los restaurantes que tenemos, para seguir trabajando como hasta ahora
hemos estado trabajando. Voy a tomarme el premio con mucho respeto y responsabilidad. Creo que tiene impacto para todo Latinoamérica, para
que la gente joven vea que si trabaja duro desde joven, puede conseguirlo. Además, es un orgullo para México; hasta el presidente me
mandó felicitaciones, nadie lo esperaba. Para mi mamá, soy la mejor chef del mundo. Hay cientos, diría miles de personas, desde niñas a
hombres, que me están diciendo que este premio es una inspiración para
ellos. Parece que, al reconocerme, se eliminan todas las barreras”,
señala orgullosa Daniela Soto-Innes, nada más y nada menos, la Mejor
chef del mundo 2019. La mexicana fue galardonada con el premio a la
Mejor chef femenina del mundo 2019 (World’s Best Female Chef), por The
World’s 50 Best Restaurant. De esta manera, con tan solo 28 años, se convierte en la chef más joven de la historia en obtener este premio.
El galardón fue anunciado por World’s 50 Best Restaurants, que cada año da a conocer una lista con los mejores restaurantes del mundo.
Soto-Innes, nacida en México y quien creció en Houston, Texas, es chef asociada de los restaurantes Cosme y Atla en Nueva York, junto con el reconocido chef mexicano Enrique Olvera, fundador de Pujol, considerado uno de los mejores restaurantes de México.
«Por el equipo de Cosme, por mi familia, por México. Por las mujeres fregonas y los hombres que nos apoyan», publicó Daniela en su cuenta
de Instagram tras conocer el reconocimiento. Este premio ha llegado a manos de la talentosa chef tres años después de que obtuviera el
premio de estrella emergente, Rising Star, que otorga la prestigiosa fundación James Beard. 
«Soto-Innes es conocida por ser amante de la diversión, pero detrás de su imagen de chica estera hay una chef seria y directa, con visión para los negocios y gran cantidad de talentos»,
señala el comunicado de World’s 50 Best Restaurants. «Tal vez sea la combinación de estas dos facetas lo que le ha permitido cambiar el
juego en sus restaurantes, brindando oportunidades a cocineros inmigrantes en su mayoría de 20 a 65 años de edad, quienes dicen que
de otro modo posiblemente conducirían taxis y trabajarían en lavanderías», añadió.
El premio a la Mejor chef del mundo, se le entregará a Soto-Innes el 25 de junio en Marina Bay Sands, Singapur, durante la gala de presentación de The World’s 50 Best Restaurants 2019. La chef mexicana se mudó a Estados Unidos cuando tenía doce años. “A los doce años, me mudé a Estados Unidos, porque mis padres querían buscar un trabajo mejor y, en esos momentos, en México, era complicado, había más
oportunidades aquí. Empecé cocinando con mi mamá y mis abuelas, en realidad, tres generaciones antes en mi familia ya se cocinaba mucho.
Desde muy chiquita ya estaba aprendiendo, también en una escuela de cocina”. 
Soto-Innes trabajó en restaurantes desde los 14 años, primero, en Estados Unidos, a los quince años tuvo su primer trabajo formal en Houston, Texas, donde después ofició en Brennan’s, Triniti y Underbelly; se había ido formando, se graduó en
Le Cordon Bleu, en Austin, y además se dedicó a viajar. “Por mis datos migratorios, no podía seguir trabajando en Estados Unidos, así que me marché un tiempo a México”. Surgió la oportunidad de realizar un stage (prácticas) en Pujol, donde conoció a Enrique Olvera. “Tenía mi trabajo en Texas, que no quería dejar, pero por visado tenía que irme de Estados Unidos. Tenía veintiún años. Me fui de prácticas a Ciudad de México, donde no le quería decir a nadie que ya cocinaba antes. Me enamoré de lo que se hacía en Pujol”, reconoce la cocinera. Justo después se incorporó a Nicos, restaurante tradicional mexicano de Gerardo Vázquez Lugo, El rey de la cocina tradicional, describe su discípula. Tras un periodo en ese establecimiento y “con idas y venidas a Estados Unidos por mi estatus migratorio”, Soto-Innes regresó a Pujol para trabajar tiempo completo. Pero las exigencias migratorias la obligaban a volver a Estados Unidos. “Cuando tenía que volver, Enrique me dijo que por qué no abría Cosme. Así que me encargó la jefatura de cocina
y, al año y medio, me hizo socia”. Fue premiada gracias al trabajo que hace en sus restaurantes Atla y Cosme, dos de los locales de comida
más reconocidos en Nueva York, que dirige junto a Enrique Olvera. La chef ya había ganado premios culinarios: Cosme fue nombrado el Restaurante del año en 2015, y ella recibió la estatuilla James Beard Rising Star Chef un año después, cuando tenía 25 años.
Su prosperidad radica en la capacitación de su personal y por tratar a cada personalidad de manera diferente, y piensa que su relativa juventud es algo que apreciar en lugar de sentirse avergonzada. En una
industria dominada por hombres, ella también maneja una cocina compuesta por dos tercios de mujeres”, dicen los que le otorgaron la certificación.
La chef estudió en Le Cordon Bleu, en Austin, Texas, donde ayudó a las operaciones y la apertura del restaurante Brennan’s of Houston, antes de unirse al exclusivo Pujol en Ciudad de México, propiedad de su ahora socio, Enrique Olvera. En 2014, este se llevó a Nueva York a Soto-Innes como chef del Cosmo y tres años después se alían para la apertura del Atla. Los chefs mexicanos planean llegar a Los Angeles con el restaurante Damián, cuya oferta será la cocina japonesa, y con la taquería Ditroit.
La cocina de Cosme es reconocida por la armonía de sus platillos y la calidad de la materia prima utilizada. Goza de los sabores genuinos de
la culinaria mexicana desde una óptica contemporánea al tiempo que celebra los ingredientes locales y de temporada del valle de Hudson y la región circundante. El restaurante se localiza en el distrito de Flatiron en la ciudad de los rascacielos. Es ahí donde Daniela con pasión y porciones de talento, condensa su experiencia profesional en Estados Unidos y Europa. Además de su aprendizaje al lado del chef Olvera, en un menú que refleja autenticidad y maestría con pizcas de
bonanza. El menú que ofrece Cosme es a la carta. El precio de una cena de cuatro tiempos para dos personas, incluido el vino por copa, es de 320 dólares (6,128 pesos, el tipo de cambio al miércoles 15 de mayo de 2019). Aunque los tiempos y las bebidas dependerán de la decisión de cada comensal.
Las opciones para brunch, lunch y cena son diversas. Entre ellas se encuentran la tostada infladita de cangrejo, morita y aguacate, o la tostada de almejas, salsa macha y cacahuates, como propuestas de entrada para la cena. Para el segundo tiempo, la tlayuda de maíz dulce
y queso cheddar curado NY o la tetela de remolacha. Como plato fuerte, las ya famosas carnitas de pato, los tacos de cordero o la chuleta de
cerdo Berkshire acompañada de chicatanas. De postre: un merengue con cáscaras de cítricos y mousse de maíz, un cheesecake de eucalipto,
pepino y flor de saúco o una creación especial con chocolate mexicano.
Y si con su acompañante quiere disfrutar de su divertida coctelería
con tragos que llevan por nombre striptease, el ninja o telenovela Part II, debe considerar 30 dólares (570 pesos adicionales). Sin duda,
Cosme es una parada obligada en su próximo viaje a Nueva York. La figura de Daniela representa una visión fresca de la gastronomía
mundial, que impulsa la figura femenina, orgullosamente mexicana,
además de estar comprometida con los migrantes al abrir las puertas de su cocina.
“Cuando los inversores me ofrecieron abrir en Nueva York, pensé que para poder pagar las rentas, hacía falta diseñar un restaurante al que la gente quisiera ir muchas veces al año. Abrir Cosme fue la gran oportunidad para hacer otra cosa. Por entonces, me molestaba que fuera solamente de alta gastronomía y queríamos repensarlo; decidimos
que lo más importante era que nuestro restaurante fuera divertido, saludable y delicioso, para lograr que el cliente repitiera”, finalizó
satisfecha. 
Con una capacidad de 115 plazas, Cosme, abre los siete
días a la semana en horario de comida y cena, se apoya en un equipo de 110 empleados, con un formato de carta y ticket promedio de 100 a 120 dólares. Es así, que a través de su restaurante en Nueva York, la mejor chef del mundo rinde tributo a sus raíces y tradiciones mexicanas.
Enhorabuena Daniela, la cocina mexicana, patrimonio del mundo.


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