El inmueble lleva el nombre de su creador, el Ingeniero Antonio Arroniz Topete, encargado de erguir esta joya arquitectónica entre 1890 y 1902

En el corazón de Guadalajara destaca una edificación de ladrillos rojos que, con más de 100 años de historia, ha sido ocupada con fines religiosos, militares y actualmente culturales. Se trata del Edificio Arroniz, inmueble que lleva el nombre de su creador el Ingeniero Antonio Arroniz Topete, encargado de erguir esta joya arquitectónica entre 1890 y 1902.

A sus espaldas colinda con el Templo de Santa Mónica y frente a él se encuentra la Preparatoria de Jalisco con la que comparte la Plaza Agustín Rivera, formando un complejo donde la presencia estudiantil y el tránsito de la comunidad cultural auguran una fusión singular.

La historia del predio comienza antes de la aparición del actual edificio, ya que el espacio lo ocupó el Convento de las Monjas Agustinas de Santa Mónica fundado a principios del siglo XVIII. Después, cerca del año de 1870 el edificio se convirtió en el Seminario Mayor pero debido a fallas estructurales veinte años después fue reconstruido para convertirse en el inmueble que hasta hoy sigue en pie.

Años más tarde en 1914, el Ejército Constitucionalista toma el edificio y lo convierte en la XV Zona Militar nombre con el que fue conocido durante años, los mismos que se mantuvo hermético y casi inaccesible para aquellos que no formaban parte del cuartel.

Sin embargo su vocación daría un giro en el año 2011 cuando la Secretaría de Defensa Nacional sede el espacio al Gobierno de Jalisco y se convierte inicialmente en un museo de arqueología. Es entonces cuando abre sus puertas al público y su belleza, historia y arquitectura comienzan a ser conocidas y apreciadas por el público en general.

Desde 2015 el Edificio Arroniz es sede de las oficinas de la Secretaría de Cultura del Estado (SC).

Arquitectura y distribución

Al ingresar al lugar su arquitectura nos ofrece una serie de pistas sobre la época de su construcción. Durante el Porfiriato las tendencias estaban fuertemente marcadas por conceptos renacentistas, barrocos y elementos eclécticos, incluidas las nuevas directrices emanadas del art nouveau.

La fachada principal del edificio, ubicada en la calle Zaragoza cuenta con un pórtico enmarcado por cuatro columnas. En el piso inferior se encuentra el ingreso principal, mientras que sus niveles superiores asoman un par de balcones que se enmarcan con el rojo del ladrillo que como más adelante se explicará, fueron una marca propia en los trabajos de su creador.

En su planta baja, el Edificio Arroniz cuenta con un patio principal con pasillos abiertos en sus cuatro lados y arcos sostenidos por pilares circulares. Ahí también se encuentra un par de escaleras de estilo manierista -corriente europea del siglo XVI- que conectan los tres niveles del inmueble y el mezzanine. En el resto de la planta cuenta con tres patios más conectados con el principal a través de corredores.

Las diferencias que encontramos en el primer y segundo nivel son pocas, en cuanto al acomodo de la planta baja. La ornamentación y el tamaño de los pilares varían, pero guardan la misma disposición hasta su tercera planta, donde se encuentra la superficie construida más pequeña que ocupa sólo las dimensiones del patio principal.

Una mención aparte merece uno de los rincones más impresionantes del edificio, la biblioteca. Con dos niveles colmados de libros, esta habitación cuenta con un pedestal de madera custodiado por una escalera que conduce a la segunda planta de este archivo bibliográfico que alberga el acervo del historiador Gabriel Agraz García de Alba.

Arroniz Topete y el ladrillo a alta temperatura

Nacido en el municipio de Ameca en 1858, Antonio Arroniz Topete y su familia se desplazan a Guadalajara donde realiza sus estudios de ingeniería en el Instituto de Ciencias del Estado de Jalisco. Ahí desarrollaría una carrera ligada al crecimiento arquitectónico de la ciudad, donde ya titulado perteneció a la Sociedad de Ingenieros de Jalisco y a la Escuela de Ingenieros de Jalisco.

En 1901 ya con una presencia profesional y un prestigio notorio en la ciudad, el ingeniero Arroniz Topete inicia la construcción de su fábrica de productos cerámicos, la primera en Guadalajara en producir ladrillos horneados a alta temperatura con lo que recubrió los muros de su empresa, así como los del Seminario Mayor, ahora Edificio Arroniz, además de algunas casas particulares que también edificó.

En 1926 a la edad de 68 años muere el Ingeniero Arroniz Topete víctima de una bronquitis aguda, enfermedad que desarrollo en consecuencia de las largas jornadas laborales dentro de su fábrica.

Archivo Jalisco

Actualmente en el Edificio Arroniz se exhibe Archivo Jalisco, una selección de piezas de diseño que dan cuenta de la evolución del diseño en el Estado y en el país. El reto es que en con esta exhibición, el edificio se abra al público con contenidos específicos combinando las oficinas administrativas de la SC y funcionar como un espacio de exhibiciones.

Por estas fechas la Exposición Archivo Jalisco estará cerrada pero durante la segunda semana de enero reabre al público.

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