José Rodolfo Castro

El Centro Histórico de Guadalajara no termina jamás de sorprender. Cada centímetro de esa hermosa zona, permite descubrir o redescubrir algún fantástico lugar. Existen horarios atractivos, entre semana, por ejemplo, para encontrar esas novedades, que, tal vez, solo en alguna obra literaria, o en alguna película, las presentaron, son espacios que existen, aunque para encontrarlos, se deben disfrutar las añosas calles tapatías, admirando las casonas, su arquitectura, en esa paz que inyectan los históricos inmuebles, brincan los recintos peculiares, como El Farolito y La Casa Vieja de San Felipe, un restaurante de comida corrida, y cafetería, que todos los días cambia de menú, para regocijo de sus clientes y amigos.

Frente al templo de San José, contra esquina de La Casa de los Perros, Museo del Periodismo y las Artes Gráficas, la propietaria del lugar, Luz del Carmen Camacho, jefa de cocina, y su hijo, Efraín Cuenca Camacho, gerente, platican con Ciento Uno, del restaurante que inauguraron don Efraín Cuenca (ya finado) y doña Carmen en 1983.

“La casona es del siglo XIX —habla Efraín Cuenca Camacho— la que hemos mantenido gracias a la preferencia de los clientes y al sazón de mi mamá, así como al servicio que brindamos”.

Mesas y sillas de metal, manteles de plástico, la cocina ante los ojos de los clientes, la casona no deja de admirarse, “es cocina casera, de tres tiempos, que puede ser sopa aguada, pasta, arroz, ensaladas, más el guisado. El menú cambia diario, podría ser sopa de tortilla o sopa azteca; papas con mantequilla y jamón; los guisados varían, albóndigas en chile chipotle, milanesas, y de veras, todo está muy rico, como el caldo de pollo, el pollo con mole”.

—¿El cliente satisface su apetito?

—Hay quienes quedan satisfechos y dejan comida en el plato, y lo piden para llevar; otros con lo que se les sirve quedan satisfechos, aunque sí hay quien pide una orden más porque aún les queda un huequito.

“Aquí, servimos el café como debe de ser”, asegura Efraín Cuenca Camacho. Añade:

En la cafetería la carta presenta baguette, club sándwich, crepas y los clásicos desayunos, huevitos al gusto, chilaquiles, etcétera. Sin olvidar un exquisito pay de queso.

Confía Efraín, que el nombre del restaurante es por la canción, El Farolito, del maestro Agustín Lara.

El Farolito y La Casa Vieja de San Felipe, en calle San Felipe 263 y 271, a metros de avenida Alcalde. Teléfono 1733-7294 y celular 33 1341-5013. Abierto de lunes a sábado de 11 de la mañana a 6 de la tarde.

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