“Todo el mundo debería tener la posibilidad de comer en un restaurante, especialmente en una sociedad donde una familia de cada cinco vive en la pobreza y donde un estadounidense de cada seis no puede comprar comida”, dijo Bon Jovi, al referirse a su reciente trabajo, quizá uno de los que más satisfacción personal le provoca. El artista estadounidense abrió su segundo restaurante Soul Kitchen, ambos en Nueva Jersey, ahora es en la localidad de Toms River, el primero está situado en un garage de Red Bank, en el que la gente sin recursos puede acercarse a comer sin tener que pagar un solo dólar, pero con la única condición de que deben lavar sus platos y cubiertos después de su satisfactoria ingesta. El lema es “paga con dinero o con horas de trabajo comunitario”, el precio lo determina el cliente en caso de que pueda asumir el coste, si es así, la cantidad mínima son diez dólares. Algunos medios de comunicación de Estados Unidos e Inglaterra le califican un acto de humanidad.

El lugar lleva por nombre Soul Kitchen y responde al nombre de la Jon Bon Jovi Soul Foundation, que arrancó hace diez años. Esta es solo una actividad más de las que lleva a cabo su organización, en este caso una de las más originales porque no solo apoya llenando la panza, está en puerta el proyecto de una escuela de cocina, un banco de alimentos para los más necesitados, una escuela para niños en situación de riesgo y un centro de orientación, asistencia y protección. Acciones que al igual ha realizado por más de una década en la ciudad de Philadelphia.

El mismo gesto con España…

No es la primera vez que el rock star se toma esa muestra de generosidad, qué decir de aquel concierto en Madrid…
Sin que fuera la Jon Bon Jovi Soul Foundation; una decisión independiente de ella, Bon Jovi, el vocalista, guitarrista y compositor, decidió también ayudar a sus fans españoles hace justo tres años, cuando el 27 de junio de 2013 dio un concierto en el estadio de futbol Vicente Calderón en el que solo cobró los gastos que ocasionaba el montaje; él no cobró ni un euro y los asistentes pagaron solo 39 euros aproximadamente, menos de la mitad del valor del boleto en Europa. Al igual que en su restaurante, los pobres reciben el mismo trato que los que tienen dólares para pagar, así lo asegura él mismo; en aquel concierto el montaje, set list y calidad, fue igual que el del resto de shows que dio por Europa. “Cuando estábamos diseñando la gira de presentación de nuestro reciente disco, What about now, hicimos un estudio y vimos que, debido a la situación económica, España no entraba en la hoja de ruta. Sin embargo, no quería dejar tirados a los fans de un país que me encanta y me ha tratado tan bien durante 30 años” comentó el sexy rockero.
Si lo del restaurante puede dejar dudas sobre si lo hace más por su propia reputación que por el beneficio de la sociedad, menos lugar a sospecha deja su gesto con los casi 50 mil asistentes al show en Madrid de hace tres años, cuyas entradas se agotaron en un mes. Por cierto, cómo debía de poner a España el estudio financiero de Bon Jovi para tener que hacer esta excepción, algo que no ocurrió ni con Lisboa. A los portugueses se les cobró como a un europeo más.