Jesús Zárate/

La moneda mexicana se ha desplomado casi 30 por ciento en las últimas semanas/

La fortaleza del peso, tan pregonada por el gobierno actual, se ha esfumado en las primeras semanas de 2020. Con un rango de flotación que se mantuvo entre los 18 y 19 pesos durante un largo tiempo, llegó una caída estrepitosa de 29 por ciento en su cotización del dólar desde el 21 de febrero, que colocó a la divisa mexicana en 24.4 pesos por dólar al cierre del 22 de marzo.

La tormenta perfecta deslavó la solidez del peso. Los ingredientes que se combinaron fueron en primer caso la crisis provocada por la epidemia del virus covid-19  (ahora ya pandemia) en China, lo que ralentizó la producción mundial, que depende cada día más de sus proveedores chinos. Armadoras de vehículos, la industria electrónica y la de los artículos de consumo comenzaron a esbozar una recesión económica. A menor demanda de las potencias mundiales, en especial de Estados Unidos, menos son las exportaciones mexicanas, lo que en consecuencia reduce la entrada de dólares al país. A mayor oferta de dólares en México, mucho mayor será la apreciación del peso.

Pero si algo faltaba en el panorama mundial fue el pleito entre Rusia y Arabia Saudita por dominar el mercado petrolero, que en consecuencia llevó a una sobreoferta de crudo en el mercado internacional, esto combinado con una menor demanda de petróleo derivada de la menor actividad económica mundial causada por el coronavirus, derivó en una caída brutal de los precios del crudo, llevando al barril mexicano a valores tan bajos como 14 dólares por barril. De nueva cuenta llegan menos dólares a México.

Pero tal vez, el impacto de mayor largo impacto tenga que ver con la decisión del Banco de México del pasado 20 de marzo, cuando decidió reducir en 50 puntos base la tasa de referencia, es decir, la tasa de interés bajó a 6.50 por ciento, con lo cual desmotiva a los inversionistas extranjeros para traer sus recursos al país. La alta tasa de interés era considerada por muchos analistas con el mayor factor de apuntalamiento del peso.

Por si fuera poco, en un entorno de dificultades económicas el dólar se vuelve uno de los valores de refugio, que en consecuencia produce una amplia oferta de la divisa verde con los cual se golpea el valor del peso.

El panorama no pinta sencillo. La mayor fortaleza del peso tendrá que ver con un buen desempeño económico que recupere la confianza de inversionistas locales y foráneos. Pero en ese sentido tampoco hay buenas noticias, la firma JP Morgan apenas la semana pasada corrigió su pronóstico del desempeño del PIB mexicano, de un crecimiento de 0.7 por ciento a una contracción de 1.8 por ciento. Un dato brutal en el panorama económico nacional. La pandemia del covid-19 puede golpear fuertemente la actividad turística y con ello el ingreso de divisas foráneas. Todavía es muy temprano para saber que tan resiliente es el peso mexicano.

Comentários no Facebook

A %d blogueros les gusta esto: