Enrique Alonso Cervantes
“Si no eres necio, no eres director de cine. Pienso en mí. Creo que si a mí me gusta lo que hago, le podrá gustar a alguien más, a la audiencia. Por ejemplo, hay a quienes les gustó Hellboy y El laberinto del fauno, pero a otros solo les gustó una de ellas y algunos más odiaron ambas. Al único que le fascinaron, de principio a fin, fue a mí. Así debe pensar un director de cine”, señala enfático Guillermo del Toro, el director mexicano que le abrió puertas de Hollywood a sus colegas Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu.
Guillermo, nació el 9 de octubre de 1964 en Guadalajara, Jalisco. Del Toro, creció bajo la estricta figura de su abuela, una mujer estricta y devota, a la antigua usanza, que el mismo director calificó como “lo más parecido al personaje de Piper Laurie en Carrie (1976)”. Un segundo trauma fue ver, a los diez años, Matanza de Texas, (1974). Le impactó tanto que se hizo vegetariano, aunque cuatro años después volvió a comer carne. Lo que estaba claro es que a Del Toro le gustaba el cine y quería dedicarse a ello.
De niño, les hizo una promesa a los monstruos que, en sus pesadillas, lo despertaban: “Dedicaré mi vida a ustedes si me dejan en paz”. Entonces agarró una cámara Super 8 y comenzó a crear historias que abrieron el camino hacia una carrera cinematográfica sencillamente espectacular. Comenzó a filmar en forma cuando estudiaba en el Instituto de Ciencias. Pasó diez años en diseño de maquillaje y formó su propia compañía, Necropia, antes de ser productor ejecutivo de su primer filme a los 21 años. Fue co-fundador del Festival de Cine de Guadalajara, FICG, y creó la compañía de producción Tequila Gang. “Me gusta mucho la ciencia ficción, pero me gusta más el horror, es lo que siempre he leído. Me  gusta la ciencia ficción humanista, el steampunk. Me gustan los engranajes, los mecanismos, los tornillos; cómo encajan esos mecanismos. Me gusta formar robots”.
En 1998, su padre fue secuestrado en la Ciudad de México; tras conseguir su liberación mediante el pago de un cuantioso rescate, decidió mudarse al extranjero. Del Toro se caracteriza por imprimir una estética y ambientación espectaculares a sus películas, creando ambientes tétricos y agobiantes o situaciones mágicas y fantásticas. Desde muy joven produjo y dirigió programas para la televisión mexicana como Hora marcada. “Escribir es diez por ciento creatividad y noventa por ciento transpiración, por eso me fuerzo a escribir todos los días. Y cuando lo hago, me encierro en mi ‘habitación de la lluvia’, que construí y diseñé para tratar de recuperar a mis musas. El cuarto está hecho para que se sienta que es de noche todo el tiempo, y tengo una ventana donde llueve todo el día”.
A mediados de los años 1980, comenzó a rodar cortos de terror como Doña Lupe (1985) y Geometría (1987). A los 21 años produjo su primer largometraje, Doña Herlinda y su hijo. Cuatro años después, Cronos (1993), película mexicana sobre vampiros, protagonizada por Federico Luppi y Ron Perlman, este último se convirtió en un actor recurrente en muchos de sus proyectos. Cronos, fue el arranque de un cineasta que parece inspirarse tanto en los tradicionales cuentos de hadas, como en las películas de terror de la Universal, el expresionismo alemán, las cintas de zombies, el cómic, la literatura de Lewis Carroll, el suspense hitchcockiano y el giallo italiano.
Volvió a mostrar su gran afición al terror en su segunda película, Mimic, que dirigió y coescribió. Mimic (1997), película basada en un relato de Donald A. Wollheim, fue su primer trabajo con producción hollywoodense. También se especializó en maquillaje de la mano de Dick Smith, ganador del premio Oscar por El exorcista (1973), llegando a trabajar en diversos filmes como maquillador durante la década de los años 1990. Después dirigió, El espinazo del diablo. Su cuarta película como director fue Blade II (2002), protagonizada por Wesley Snipes, cinta en la que contó con colaboración en la producción de los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar. El laberinto del fauno, fue premiada como mejor película en lengua no inglesa en los premios de la Academia de Cine Británica, Bafta. La coproducción hispano-mexicana, fue una de las triunfadoras con cuatro premios. El filme de Del Toro, protagonizado por Sergi López y Maribel Verdú, que contaba con ocho nominaciones, fue uno de los más galardonados, al lograr también los premios al mejor diseño de vestuario y el de maquillaje y peluquería. La película se alzó con tres Premios Oscar: Mejor Dirección Artística, Mejor Maquillaje y Mejor Fotografía, y con siete Premios Goya en España en 2007.
Antes de El laberinto del fauno, Del Toro había retomado el vampirismo con Blade II, y adaptado un exitoso cómic de Mike Mignola, Hellboy (2004), filme protagonizado por el citado Ron Perlman, quien repitió actuación en la continuación, Hellboy 2: El ejército dorado (2008). Al margen de sus trabajos como director, Del Toro también ha producido diversas películas, entre ellas, El orfanato (2007).
En abril de 2008, fue contratado para dirigir la adaptación de la novela de JRR Tolkien, El Hobbit. El 30 de mayo de 2010, abandonó el proyecto debido a los retrasos provocados por problemas financieros de la compañía MGM, tomando su lugar Peter Jackson, director de la primera trilogia, El señor de los anillos. Aunque no las dirigió, se le acredita como co-escritor en la trilogía de El Hobitt: An Unexpected Journey, The Desolation of Smaug y The Battle of the Five Armies. En 2009, aparece su primera novela, Nocturna, primer volumen de la Trilogía la Oscuridad: Nocturna, Oscura y Eterna; escrita conjuntamente con Chuck Hogan. En 2010, Del Toro y Hogan, publican Oscura, segunda entrega de esta trilogía.
Dirigió Pacific Rim, película de ciencia ficción basada en un guión de propio Guillermo del Toro y Travis Beacham. Se estrenó el 12 de julio de 2013 y recaudó 411 millones. Después pasó a dirigir Crimson Peak, un filme de terror gótico que coescribió con Matthew Robbins y Lucinda Cox. Este año estrenó La cumbre escarlata, una historia decimonónica fantasmal.
En vísperas de estreno o en fase de producción tiene: Pinocchio en 2016, sin intérpretes confirmados, y Pacific Rim: Maelstrom,  en 2017, también sin intérpretes confirmados. Fue seleccionado como componente del jurado de la sección principal de competición del Festival de Cannes 2015. Del Toro pasa buena parte de su tiempo entre Madrid y Los Angeles, ciudad donde convive e intercambia puntos de vista con Cuarón y González Iñárritu. “En México y Latinoamérica, tenemos una de las imaginaciones más ricas, por eso siempre he creído que debemos estar siempre en el banquete fílmico mundial. Para mí fue muy importante en 2007, romper el récord de taquilla para una cinta hablada en español en Estados Unidos con El laberinto del fauno. Desearía que, cada año, distintos países que hablen español pudieran romper ese récord”, finaliza satisfecho.