Sociedad

José Tomas: El diestro del millón de dólares

Written by HectorAra

Enrique Alonso Cervantes
“Trato de hacer las cosas lo mejor posible, como me salen de adentro, y he tratado de seguir la línea que marcan los grandes maestros, pero uno debe tener su propia personalidad,” afirma convencido el diestro español José Tomás, hoy denominado Mejor torero del mundo.
José Tomás es un fenómeno, un torero fuera de serie, de época, a base de un valor indomable y de un arte exquisito. Nunca en la historia había salido un torero tan valiente y tan artista con una forma muy especial de torear, con una entrega absoluta en todas sus actuaciones. Eso es lo que diferencia a José Tomás de todos, el español fue el innovador de esa entrega absoluta que lo ha llevado a la cúspide del toreo. Durante los próximos años es, sin duda, el que mandara en la fiesta brava.
Leyenda taurina: Habían pasado ocho meses desde su reciente tarde en nuestro país. El 2 de mayo de 2015 en la Monumental de Aguascalientes, donde cinco años antes sufrió una grave cornada que pudo costarle la vida. Con 40 años de edad, José Tomás Román Martín, pisó de nueva cuenta la Plaza México, en la que en 1995 tomó la alternativa de manos de Jorge Gutiérrez con toros de la ganadería de Xajay. Su inicio como novillero se dio de hecho en México, país en el que debió que presentarse debido a las pocas oportunidades que tuvo en España. “Mi concepto del toreo parte de plantar los pies en la arena, y luego enganchar al toro, para tratar de llevarlo despacio, sin brusquedades”.
La figura del madrileño se agigantó durante los siguientes diez años de su alternativa, con triunfos en las plazas más importantes del mundo, regalando un concepto de toreo de valor sereno, de quietud y entrega absoluta que enamoró a la afición, que cada que se presenta el español provoca que se cuelgue el letrero de “no hay boletos” en cada ruedo. Enigmático, como pocos en la fiesta brava, José Tomás tuvo una de sus tardes más laureadas el 5 de junio de 2008, cuando logró cortar cuatro orejas en la Plaza de Las Ventas en Madrid.
El 16 de septiembre de 2012, se encerró con seis toros de diferentes ganaderías en la plaza francesa de Nimes, donde cortó once orejas, un rabo e indultó al toro Ingrato, de la ganadería de Parladé. Por aquella actuación la prensa europea reportó que Tomás obtuvo un millón de euros. A partir de entonces la historia plagada de triunfos adquirió trazos de leyenda. En la escasez de sus presentaciones se fragua un misterio que pocas personas, fuera del círculo más cercano de José Tomás, logran descifrar. El madrileño es la primera figura del toreo mundial y tenerlo un domingo en la capital del país le costó a la administración de la Plaza México poco más de un millón de dólares, sin contar los impuestos que el empresario taurino, Rafael Herrerías, tuvo que desembolsar.
El mano a mano entre José Tomás y el mexicano Joselito Adame fue presentado en octubre, como parte de la Temporada Grande 2015-2016, la cual en voz del propio Herrerías, tuvo la mayor inversión en los veinte años que lleva a cargo del coso de Insurgentes. En el contrato que José Tomás hizo firmar a la empresa gestora de La Plaza de Toros La México, se estipuló un acuerdo para no transmitir la corrida por televisión. El acuerdo sostuvo que para fines periodísticos e informativos, se podía grabar en video un máximo de tres minutos, que serían repartidos
en programas o noticieros taurinos. “Ya casi nadie torea para salir de pobre. Hace falta una motivación más fuerte que el dinero. Mucha gente que padece urgencia económica no se enfrentaría a un toro por mucho que le pagaran. Jugarse la vida no tiene precio”.
Así es el misterio con el que José Tomás se maneja en sus contratos, pero también fuera de los papeles y firmas de trabajo, el español también se rige de la misma forma en su vida personal. “Hay que contar con la posibilidad de morir, hay que estar dispuesto a eso. Y hay que tener miedo, aprender a superarlo, a gestionarlo, porque no se puede ignorar, es una locura renunciar a él. Las grandes tardes llegan en esos días en los que uno tiene miedo antes de salir”.
El diestro pasó las semanas previas a la corrida en su casa de Aguascalientes, donde entrenó habitualmente. Tomás siempre suspende sus prácticas cuatro días antes de vestirse de luces. Uno de los asuntos pendientes que tenía el torero español José Tomás en su carrera era llenar y triunfar en la Monumental Plaza de Toros México y el pasado domingo logró reunir a 45 mil personas, cumplió con su primer objetivo, y pese a que en dicha corrida no triunfó del todo, eso no detuvo el crecimiento de su mito y leyenda.
Luego de ser anunciada como una de las corridas de toros más importantes en la historia de la Ciudad de México entre José Tomás y Joselito Adame, la reventa se disparó a más del cien por ciento. Los boletos que salieron a la venta desde el dos de noviembre, tenían un costo que iba desde los 180 hasta los 311 pesos, ya con cargo incluido. Sin embargo, uno de los portales más importantes de reventa, Ticketbis, publicó el precio de los boletos, los cuales rondaron desde los 600 pesos hasta casi los 150 mil. El costo de las entradas cobró tanta importancia, que incluso medios de España hicieron mención del desmesurado incremento.
José Tomás, no pisaba la Monumental Plaza México desde el 29 de noviembre de 2009.
Cabe destacar que Tomás mantiene ahorita el récord del espectáculo a cielo abierto donde más caro se ha pagado un boleto, de 6 mil a 7 mil dólares la entrada, en Europa. Y el elevado precio de los boletos, que en algunos casos alcanzan casi los 8 mil dólares, se debe a que es un torero que no suele dar entrevistas, ni que tampoco permite que se televisen sus corridas. A la par, de ser un diestro que lidia pocas veces en los carteles de temporada
Fue así, que Tomás, con 40 años, llegó el domingo a La México para certificar que en la plaza de la capital mexicana, la de mayor capacidad en el mundo, con miles de personas que querían atestiguar su tauromaquia, eso que lo ha convertido en una leyenda y un mito de los ruedos, ofreciendo
una actuación aceptable.
Con seleccionadas actuaciones que crean y recrean un halo de misterio a su alrededor, José Tomás, vistiendo en rosa y oro, convocó a aficionados de la capital y de los estados cercanos a la Ciudad de México, y hasta aficionados españoles que compraron paquetes especiales para acudir a ver al diestro madrileño. La corrida, decimosexta de la temporada grande 2015-2016, fue la del 70 aniversario de la Plaza México, fundada en 1946, convocando a toda clase de taurinos, tanto jóvenes como viejos, así como a mujeres, quienes pretendían atestiguar otra jornada épica de Tomás en los ruedos.
Todos los asistentes llegaron al inmueble para ver triunfar al indiscutible Mejor torero del mundo, quienes recibieron moderadas dosis de su tauromaquia, suficientes para creer que habrá otra tarde inolvidable, en la capital o en algún otro coso de México, para ver a la gran figura del toreo que ha demostrado ser el oriundo de Galapagar, Madrid. “Vivir sin torear no es descansar, no es estar relajado, ni disfrutar de lo bueno de la vida”, finaliza entusiasmado el insigne artista del toreo.

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