Héctor Castro Aranda
cientounorevista.com

La cocina es el alma, ahí nace la magia de su sazón, que sigue enamorando paladares. Productos de calidad, que preparan al momento, creaciones en las planchas, que inevitablemente abren el apetito, pero el impacto que produce ver, degustar el platillo, se convierte en experiencia que vivirás muchas veces, es el restaurante Los Pibes, de los hermanos Bertha Soledad y Raúl Banda Antón. La escenografía del lugar, de veras invita, es como ingresar a una genuina cafetería o restaurante de los años 1950. Sus muebles sus mesas, la barra con la emblemática cafetera Faema.
—¿Cuál es el secreto de la vigencia?
—Es no engañar a la gente, tratar lo más sincero que se pueda servir un platillo, a la gente la puedes engañar una vez, a la segunda ya no.
—¿Qué dicen los nuevos comensales sobre el lugar?
—Nos han preguntado si somos de Ciudad de México, que cuántos años tiene el lugar por el mobiliario, por la forma de servir, como está presentado el platillo. Si bien hay muchos cambios en los géneros restauranteros, pero este sigue gustando.
—¿Cuáles son los platillos que más gustan?

—Lonches de pierna, huevos con chilaquiles, hamburguesa con papas, burritos de pierna y el café. Los platillos que fueron evolucionando han sido la milanesa napolitana y el club sándwich con papas. Pero el cambio del menú de hace 39 años a la fecha no ha sido brusco, ya ni necesidad se tiene de enseñar la carta porque la gente ya sabe que pedir.
—¿Faema?
—La máquina de café (marca Faema), hasta el momento ha sido vigente, bueno, para Ripley, hasta tenemos la caja de madera con la que venía la cafetera; el problema de esas máquinas es que casi no hay gente en Guadalajara que las repare, tienen que venir técnicos de Ciudad de México o Veracruz.
—¿Las tazas?
—Son con las que se empezó el negocio, si hablaran qué no dirían, tienen más de cuarenta años, ese modelo y color ya no existe, es una taza gruesa y pesada a comparación de las de ahora que son delgadas, son de marca Anfora.
—¿Cuándo ingresan a trabajar a Los Pibes? 
—Yo entre de chalán, todo era muy distinto en ese entonces. Yo en el 2001, dejé mi profesión, odontóloga, me gusta más esto, aquí me enseñé a cocinar, mi mamá fue quien me dijo cómo hacerle y es muy diferente cocinar en casa que en un restaurante. El platillo tiene que decir “cómeme”. El sazón viene de nuestra madre, nos enseñó paso por paso, totalmente lírico, y nos sigue enseñando. Varias personas que eran clientes de hace años y regresan, prueban y les sabe igual, y ya vienen con sus nietos.

Los Pibes restaurante y cafetería, Escorza 73, a un costado del edificio administrativo de la U de G. Abierto de lunes a viernes de 8 de la noche a 4 de la tarde.
Sábados de 8 de la mañana a 1 de la tarde. (Comentarios: hectorcastro@cientounorevista.com).

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