Héctor Castro Aranda/

La idea “surge cuando a mi padre, quien toda su vida ha sido prácticamente un gourmet, le pedí que me enseñara el arte de la gastronomía. Voy por él a Manzanillo donde radica, y nos damos a la tarea de abrir un restaurante, así marca el regreso a esta industria, y yo inicio como alumno y socio”, confió Miguel Monroy, quien junto con su padre, Gerardo Monroy, abrieron el recinto gastronómico el 15 de mayo de 1998.

“Tratamos de buscar algo muy diferente —sigue Miguel Monroy— algo muy de México, tradicional y encontraremos el estilo Nuevo México, una raíz de veras muy mexicana, que algunos consideramos se ha perdido. La encontramos diferente y muy rica en detalles de decoración y estilo propio, localizada muy al norte de México y extendida al otro lado de la frontera con Estados Unidos”.

El lugar, “catalogo como una suerte haber encontrado este inmueble para abrir el restaurante. Era el objetivo encontrarlo en esta zona de Guadalajara. Nos dimos a la tarea de concretar, contactamos gente valiosa: diseñadores, jardineros; desde los detalles arquitectónicos hasta las recetas de cocina, aunque la mayor parte de la idea viene generada de mi padre y mía”. Se conservó la arquitectura de la casa, a la fachada le dieron acabado bola aplanado, similar al de las misiones españolas durante la conquista.

“La mayoría de las artesanías son de Tonalá y Tlaquepaque, aunque también hay de Chihuahua, Michoacán, Oaxaca y Estado de México. Contamos con muchas artesanías del norte de México: tambores, ollas, etcétera”.

Al fondo del restaurante, en la frescura del jardín se elevan un par de palapas que “se salen un poquito del estilo Santa Fe, pero fueron puestas por la frescura y arquitectura del lugar; además no compite ni se interpone un estilo con otro”.

El menú tiene en cabrito al horno a uno de sus  platillos estelares, es jugoso cabrito marinado y horneado a la leña. Cabrito al pastor. Coyote especial. Entradas: cabeza de cabrito, queso al epazote. Sopas: mixteca, Pastas: de la misión. Ensaladas: Chapala, papagayo. Parrilla: filete, pollo. Postres: pastel de queso, chocolate.

El boom “todo restaurante, sobre todo aquí, cuando se abre, tiene un boom; sabemos que en Guadalajara se consolida después de un año de abierto, sin embargo, consideramos que nos consolidaremos a los seis meses; hemos sido muy agraciados por el gusto de los tapatíos, por lo que nosotros tenemos mucho que agradecerles.

“La trayectoria de mi padre, Gerardo Monroy Solórzano, inicia en el D.F., es médico veterinario y se hace gastronómico cien por ciento en la práctica, desde lavaplatos y cantinero, recorrió todos los escalafones, hasta abrir su primer restaurante, Jardín en el Distrito Federal, después se retira y se dedica a la telefonía pública”.

Historia del nombre de este restaurante: en 1540, el virrey don Antonio de Mendoza encargó a Francisco de Coronado, que era el entonces gobernador de la Nueva Galicia, la conquista de Sonora.

Coronado, al frente de sus tropas, penetró a Sinaloa y Sonora, tomando posesión de estos vastos territorios en nombre del rey de España, regresando después a Jalisco.

En 1640, se comenzó a poblar esta región que comprendía desde el Río Yaqui hasta el norte, sin límites demarcados.

La fusión de las dos culturas se estaba dando. Fueron los misioneros franciscanos españoles, quienes se dieron a la tarea de evangelizarlos. 43 años después, el padre Eusebio Francisco Kino, logró fijar los primeros conocimientos geográficos de Sonora y California. Las tribus que poblaban estas tierras eran los pimas, yaquis, pápagos, mayos, seris, apaches y otras tribus más.

“En una de estas tribus habitó el Jefe Coyote; era muy conocido, porque cuando hacía ceremonias, celebraciones o fiestas que conmemoraban algo, todos querían asistir, porque se trataba de un gran anfitrión, espléndido en sus festejos, en sus alimentos, con espectaculares bailables. Por todo estonos llamó la atención y, haciendo una simbiosis con Santa Fe, Nuevo México —territorios que fueron conquistados y evangelizados por los propios españoles—, le pusimos a nuestro restaurante, Santo Coyote”.

Santo Coyote, Lerdo de Tejada 2379, esquina Francisco Javier Gamboa, Guadalajara, México.

(Publicado en Ciento Uno número 313, 11 de septiembre de 1998. Texto y foto por José Rodolfo Castro).

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