Enrique Alonso Cervantes
“Volver a jugar es algo emotivo. Estoy emocionado de volver y ganar. Estoy emocionado de llegar y ver a los compañeros de nuevo. Echaba de menos a muchos de mis amigos de aquí. Echaba de menos la competencia. Pero aún así, todavía tengo un intento más que hacer, y solo por el hecho de que esté jugando, no quiere decir que voy a dejar de seguir con mis tratamientos. Decidí afrontarlo todo y empezar a vencer, empezar a vivir asumiendo lo que tenía. La fuerza que siento ahora. Nunca me había sentido con este tipo de fuerza”, señala convencido Tiger Woods, tras su regreso a las primeras planas del golf profesional. Tras superar varios problemas personales, el histórico golfista estadounidense ganó el título del Tour Championship en East Lake, y después de cinco años volvió a alzar un trofeo. Tras mil 876 días sin ganar un solo torneo, Woods parece tomar un segundo aire en su exitosa carrera, en la que ha cosechado 80 títulos. Actualmente, el estadounidense se encuentra en la casilla número 13 en el ranking mundial, 232.83 puntos, y ya le empieza a recortar distancia al número uno de la actualidad, Dustin Johnson, quien tiene 463.25.
Historia
Erase un golfista, de nombre Tiger Woods, que representaba todo lo que el éxito puede significar: títulos mundiales, dinero a raudales y una esposa, Elin Nordegren, que lo amaba y lo acompañaba por todos los rincones del mundo. Después, un accidente de coche destapó un montón de situaciones que el deportista tenía debajo de la alfombra. En 2009, la vida de Woods era la de un héroe nacional con una imagen impoluta. En noviembre de ese año, el deportista ocupaba las portadas de medio mundo, pero no por sus éxitos en el campo, sino por un desafortunado accidente en el que el golfista había estrellado su coche después de una disputa matrimonial.
La información fue confusa, pero al parecer todo tenía que ver con la vida personal del golfista, al que en cuestión de semanas le empezaron a salir aventuras hasta por debajo de las piedras. Los 730 millones de dólares que tuvo que pagarle a su ex pareja vinieron a sumarse al cierre del grifo de todas las marcas que lo patrocinaban. Se llegó a decir que algunas firmas como Nike o Gatorade perdieron hasta 12 mil millones de dólares tras sus escándalos. ”Yo había abandonado mis valores fundamentales como he dicho antes. Me había alejado del budismo. Y dejé de meditar. Dejé de hacer todas las cosas que mi mamá y mi papá me habían enseñado, el tener bien encauzados mis valores”, indicó Woods.
Pero Tiger ha vuelto
Cinco años le han costado al estadounidense volver a ganar un título en el circuito. Su más reciente victoria había sido en agosto de 2013, cuando aún lo tapaba la mala sombra del pasado: sus problemas con la bebida y lesiones. Pero Woods parece haber encontrado el buen camino. Y todo gracias a Erica Herman, la nueva pareja del golfista, a la que tras ganar el torneo abrazó y besó. El público congregado en el torneo celebrado en Georgia asistió al encuentro entre ambos en lo que parece ser el primer paso para la resurrección del ídolo.

La presencia de Erica en los campos de golf no es algo nuevo: de hecho, lleva ya unos cuantos torneos siendo el mejor apoyo del histórico jugador. La última vez que Tiger tuvo problemas con la justicia fue en mayo de 2017 cuando fue arrestado por conducir bajo los efectos de un medicamento. Meses después presentaba a su nueva novia en sociedad en el Presidents Cup. Con ella parece haber sentado cabeza y empezado la vuelta al buen camino. “Le debo a mucha gente una disculpa. Me duele por un montón de gente que creía en mi. No solo a mi ex esposa y mis hijos. A mis amigos, mis colegas, el público, los niños que se fijaban en mí. Había un montón de gente que pensaba que era una persona diferente y mis acciones no estaban de acuerdo con eso. Es por eso que he tenido que pedir disculpas. Estoy apenado por todo lo malo que he hecho”.
Tiger, visiblemente emocionado, confesó que tuvo “dificultades para no llorar en el último hoyo. No puedo creer que lo haya conseguido”. Woods ha sido ganador de cuatro Masters, tres Abiertos de Estados Unidos, tres Abiertos Británicos y cuatro PGA. En total catorce majors, lo que lo convierte en uno de los mejores golfistas de la historia. “El mejor año de mi carrera fue a los 11 años, para ser sincero. Jugué 36 torneos y gané los 36 en 1987, todos en California. Además tenía la novia más linda en mi escuela y sacaba el máximo de puntaje en mis pruebas. Desde ese momento he intentado repetir lo que logré ese año”.
El regreso de Woods ha sido tan sorpresivo que hasta Jack Nicklaus. El golfista con más majors de la historia (18) reconoció que no creyó que Woods podía regresar y golpear la pelota de la manera que lo hizo. “Pienso que lo está haciendo mejor de lo que lo ha hecho en su vida. Jugó de una manera fantástica”.
El destino depara que Woods forme parte del equipo de Estados Unidos para la Copa Ryder en Francia. En realidad, lo que ha hecho Woods durante estos últimos meses no tiene parangón ni en el golf, ni en ningún otro deporte. Quizá Niki Lauda, que fue capaz de subirse a un monoplaza semanas después de recibir la extremaunción, y quien ganó un Mundial tres años después de retirarse, sea el único caso comparable al del mítico golfista estadounidense. Michael Phelps y Michael Jordan regresaron triunfales de retiros voluntarios, pero estaban en perfecto estado de salud. No tuvieron que pasar por el quirófano para poder caminar sin dolor ni cambiar su manera de nadar o de lanzar a canasta porque sus cuerpos ya no les permitieran hacerlo igual que siempre, como le sucedió a Woods.
Tiger, que no necesitaba levantarse de la cama para figurar año tras año en las listas de deportistas con más ingresos del mundo, reinventó su swing para adaptarse a una espalda que hace unos meses apenas era capaz de sostener el peso de su cuerpo. Y lo hizo a una edad, 43 años, a la que incluso a los golfistas más sanos les cuesta y pudo ganar un circuito dominado por poderosos veinteañeros. De hecho, Phil Mickelson es el único jugador mayor que ha conseguido un triunfo este año en el PGA Tour. Tampoco necesitaba jugarse su propio prestigio como hizo cada vez que acometió un nuevo regreso al circuito con la presión de saberse escrutado hasta el paroxismo por millones de miradas. No olvidemos que antes de esta vuelta con final feliz hubo otros dos intentos que fracasaron, y que entonces no faltaron quienes le recomendaron que mejor terminara por retirarse de una vez.
“Acaba de fundar una nueva empresa, así que debe mantener su nombre en el candelero. Se dejará ver en algunos torneos, intentará jugar, enseñar su bolsa Monster, su driver de TaylorMade, hablará por televisión, vestirá ropa de Nike. Tiene que mantenerse activo, pero lo más importante es que sabe que ya no puede vencer a nadie», declaró ufano Pat Perez, uno de sus más acérrimos rivales en los recientes años. Por estos motivos y algunos más, su triunfo en East Lake es la hazaña deportiva más importante que en estos tiempos se ha presenciado. Pero Woods difícilmente se conformará con esto, va tras Jack Nicklaus.
Tiger comenzó el año en el puesto 668 del ranking mundial, llegó a caer más allá del 1,100, y ya es el 13. Esa recuperación se ha debido a la regularidad que ha tenido en los resultados durante 2018. Hasta cinco top ten había cosechado en el PGA Tour antes de esta victoria en el Tour Championship, el torneo que cierra el circuito y hace presagiar un nuevo Tiger para 2019. “Sobre si mi carrera ya está completa, pongámoslo de esta manera: no es lo que quiero que suceda, y no es lo que estoy pensando que sucederá. Pero si estuviera completa, entonces está completa. Ahora es más importante para mí estar con mis hijos. No podría vivir en paz si no pudiera participar en la vida de mis hijos, y tratar de ser su ejemplo”.
Hace unos meses parecía una quimera su regreso, pero hoy nada parece ser demasiado difícil para este renovado Tiger. El tigre ha recuperado su instinto asesino y ha regresado por sus presas. Mientras tanto, el mundo del golf lo celebra.

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